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viernes, 16 de septiembre de 2016

¿Quieres ser donante de leche materna? Siete cosas que debes saber

Los beneficios de la leche materna para los bebés es incuestionable, especialmente para los bebés ingresados en cudiados neonatales por prematuridad o por alguna enfermedad. Para estos niños es oro líquido, un medicamento natural para prevenir infecciones y mejorar su recuperación.

Hay madres que no pueden alimentar a esos bebés con su propia leche y se recurre a los bancos de leche materna. Hay muchas madres que desean colaborar pero no saben cómo, así que te contamos todo lo que debes saber si quieres ser donante de leche materna.

¿Todas las mujeres que estén dando el pecho pueden donar leche?
Puede hacerlo cualquier madre sana que esté amamantando a su bebé y lleve un estilo de vida saludable. Y por supuesto, si quiere donar su leche de forma voluntaria y altruista, ya que no hay recompensa económica.

No debe consumir alcohol, ni tabaco, ni drogas, ni ciertos medicamentos o hierbas que pudieran perjudicar al bebé. Tampoco puede ser portadora de infecciones (hepatitis B ó C, VIH, sífilis).

Quiero donar, ¿por dónde empiezo?
Si cumples con los requisitos para ser donante, debes acudir al banco de leche materna más cercano con tu DNI y tarjeta sanitaria.
Actualmente existen siete bancos de leche materna en España en: Madrid, Zaragoza, Barcelona, Valencia, Palma de Mallorca, Granada y Mérida. Además, hay otros proyectos en Sevilla, Murcia y Valladolid.
Allí se le hará una entrevista a la madre y llenará un formulario sobre salud, hábitos de vida, enfermedades, etc. y se la hará un análisis de sangre para descartar infecciones.

¿Cuándo puedo empezar a donar?
Una vez que la lactancia de tu bebé esté bien establecida, al menos 3 ó 4 semanas después del nacimiento, puedes empezar a donar.

¿Se quedará sin leche mi bebé?
Es una de las preocupaciones más habituales, pero tranquila tu bebé seguirá recibiendo toda la leche que necesita para estar bien alimentado. De hecho, extraer la leche para donar hará que se estimule más aún la producción de leche.

¿Hay una cantidad mínima para donar?
No hay un mínimo, toda gota cuenta para los bebés que la necesitan. Puedes donar la cantidad de leche que quieras. Tampoco hay un plazo, aunque son preferibles las donaciones frecuentes, puedes donar durante el tiempo que desees o puedas.

¿Cómo debo hacer la extracción?
Puedes sacarte leche una vez al día con un sacaleches (lo proporciona el banco de leche), o bien mientras el bebé mama de un pecho te sacas del otro, o bien después de que haya mamado tu bebé. Puedes hacerte la extracción en casa, más cómodo, o en el propio banco de leche.
De todas formas, cada banco tiene sus protocolos. Si eres donante, recibirás un manual de instrucciones sobre cómo hacer la extracción, así como para conocer el proceso de conservación y transporte.

¿Cómo conservarla?
El banco también proporcionará recipientes para congelar la leche extraída y te dará las instrucciones de cómo debes conservarla hasta el momento de la recogida para garantizar que llegue en buenas condiciones.
La leche materna es muy importante para los bebés ingresados en unidades de cuidados intensivos, les protege de infecciones y ayuda a aumentar las defensas para que se recuperen antes.
Debería haber más bancos en España que pudieran proporcionar leche materna a todos los bebés que la necesiten, aunque no puedan recibir la leche de su propia madre, que sería lo ideal. Por eso es de gran ayuda para ellos que te conviertas en donante. Donar leche es donar vida.

viernes, 9 de septiembre de 2016

¿Podría la leche materna curar el cáncer?











Son muchos los componentes de la lactancia materna que se conocen y muchos los que no se conocen o cuyos beneficios son una incógnita. Esto hace que, pese a tener mucha información relativa a la leche humana, quede todavía mucho por explorar y averiguar y sean posibles sorpresas como la que leemos estos días en la prensa: la leche materna podría ser efectiva en la lucha contra el cáncer.

Hace ya años que se baraja esta hipótesis y es ahora cuando se empiezan a hacer públicos algunos resultados obtenidos con personas.

El hallazgo data de 1992, cuando Catharina Svanborg, una inmunóloga de la Universidad de Lund, en Suecia, que trabajaba con un estudiante de postgrado, observó, de forma casual, como las células cancerígenas aisladas disminuían cuando entraban en contacto con la leche humana, siendo destruidas

Hamlet

A partir de ese instante comenzaron a buscar el mecanismo que producía la destrucción de las células y el componente de la leche que lo provocaba. En 1995 observaron que modificando la alfa-lactoalbúmina de la leche materna se conseguía inducir la muerte de las células tumorales.

A este complejo lo llamaron HAMLET (Human Alpha-lactalbumin Made Lethal to Tumor cells). La investigación prosiguió. No tenían los medios adecuados aunque a medida que iban pasando los años empezaron a llegar grandes multinacionales dispuestas a invertir en estas investigaciones.

Es ahora cuando, estudiando los efectos de HAMLET en humanos, se empiezan a publicar algunos resultados obtenidos. En pacientes con cáncer de vejiga, por ejemplo, se ha observado que han ido eliminando las células cancerosas muertas por la orina después de cada tratamiento.

A nivel de laboratorio, HAMLET ha demostrado ser eficaz contra 40 tipos diferentes de cáncer, hecho que ha motivado que los investigadores tengan previsto estudiar el efecto del compuesto sobre el cáncer de piel, los tumores en las membranas mucosas y los tumores cerebrales.

¿Beber leche materna puede curar el cáncer?

Esta es la gran pregunta que se genera leyendo esta noticia y la respuesta es no. HAMLET es una sustancia que se consigue modificando en laboratorio la alfa-lactoalbúmina de la leche materna. Sin esta modificación, el efecto de destrucción de las células cancerosas no se lleva a cabo.

El estudio comentado realizado con pacientes con cáncer de vejiga se hizo administrando la lactoalbúmina modificada en una concentración más de diez veces superior que como podría encontrarse en la leche materna, mediante inyección directa en la misma vejiga. Es decir, no es que les dieran un vaso de leche materna cada ocho horas, sino que les administraban la sustancia modificada, concentrada y mediante una jeringa.

Si un enfermo de cáncer tomara leche materna es muy improbable, por no decir imposible, que se curara. Mal no le haría, por supuesto, y quizás hubiera alguna mejoría del estado general por los innegables efectos beneficiosos de la leche materna, pero de ahí a eliminar directamente las células cancerígenas hay un trecho.

En Internet se pueden leer desde hace tiempo algunos casos de personas afectas de cáncer que sí han probado el tratamiento con leche humana ingerida, refiriendo buenos resultados. Lógicamente, pocos casos no sientan precedente y ni siquiera sirven como muestra de nada, ya que no se pueden comparar con casos similares no tratados de ese modo.

Ojalá este descubrimiento abra una nueva posibilidad de cura para los niños y adultos con esta enfermedad. Seguiremos pendientes de futuras investigaciones al respecto.

O

domingo, 28 de febrero de 2016

Qué significa dar el pecho a demanda

Si estás dando el pecho a tu recién nacido, o si quieres dárselo cuando nazca, te habrán dicho que debe ser a demanda. ¿Qué significa eso exactamente?

Dr. Carlos González

“A demanda” no significa “cada vez que llora”. Porque por una parte, el bebé no solo llora por hambre; si ha mamado mucho y está engordando, puede que llore por otra cosa.

Por otra parte, el bebé ya tiene hambre antes de ponerse a llorar. Puede que solo pasen unos minutos, pero pasa un tiempo desde que el bebé tiene hambre hasta que se desespera tanto como para llorar. Antes habrá mostrado los signos precoces de hambre: hacer ruiditos, moverse, mover la cabeza como buscando, mover los labios como chupeteando, chuparse la mano... el simple cambio en el nivel de actividad (pasar de dormido a despierto, o de quieto a agitado) pueden ser signo de hambre.

Los primeros días, mamá no debe esperar a que el bebé llore, debe ponerlo al pecho a la menor sospecha.

Porque lo de “a demanda” tiene una excepción: cuando el bebé pierde peso, o gana demasiado poco, puede estar tan débil que duerme mucho y casi no llora. Entra en “modo ahorro de energía”, y se produce un círculo vicioso: el que no llora, no mama, y cada vez está más débil.

Por eso, aunque a las mamás les asustan los bebés que lloran mucho, a los pediatras nos asustan más los que lloran poco. De vez en cuando encontramos a un bebé de quince días cuya madre está muy tranquila “mama muy bien, se queda satisfecho, es un niño muy bueno...”, y al pesarlo viene el gran susto: 200 o 300 gramos menos que al nacer.

Él sabe cuánto mamar

Así que ante un bebé que pierde peso o que está enfermo no basta con esperar a que demande, sino que hay que ofrecer el pecho activamente. Y todos los recién nacidos pierden peso, por lo que siempre hay que ofrecerles a menudo. Convendría que mamasen al menos 10 o 12 veces en 24 horas.

Si un bebé mama menos, y no quiere más, y está engordando, pues vale, él sabrá lo que necesita.

Excepcionalmente, algunos recién nacidos engordan normalmente con apenas seis tomas al día. Pero hay que comprobar el peso antes de quedarse tranquila


Una herramienta para continuar a lactancia

continuar la lactancia
Cuando no puedes amantar a tu bebé, si te extraes la leche, puede continuar alimentándolo con el alimento completo que es tu leche a través de un biberón.

sábado, 27 de febrero de 2016

10 verdades sobre la lactancia materna

¿Sabías que solo el 38% de los bebés del mundo son amamantados? ¿Y que dar el pecho reduce el riesgo de padecer cáncer de mama y ovario? No te pierdas este decálogo lleno de datos muy interesantes sobre la lactancia materna en el mundo que ha elaborado la OMS.
Victoria González

Según la Organización Mundial de la Salud(OMS), tan solo el 38% de los bebés menores de seis meses son amamantados. Se trata de una cifra muy baja, sobre todo si se tiene en cuenta que la lactancia natural es la mejor forma nutrición para los recién nacidos. Además, la organización afirma que, si se empezase a amamantar a cada niño en la primera hora tras su nacimiento, dándole solo leche materna durante los primeros seis meses de vida y siguiendo dándole el pecho hasta los dos años, cada año se salvarían unas 220 000 vidas infantiles.
Por todo ello, y con motivo de la Semana Mundial de la Lactancia, que se celebra entre el 1 y 7 de agosto, la OMS ha elaborado un decálogo con datos muy interesantes sobre la lactancia materna. El objetivo: conseguir que cada vez más mujeres se animen a amamantar a sus bebés como la opción más saludable, asequible y natural para alimentar a los recién nacidos.

1. Los primeros seis meses, solo lactancia materna
La OMS recomienda que, durante los primeros seis meses, el bebé se alimente exclusivamente de leche materna. La lactancia debería ser siempre a demanda y comenzar durante la primera hora de vida.

2. La lactancia protege al bebé de muchas enfermedades
Los beneficios para el recién nacido son bien conocidos: además de aportar todos los nutrientes necesarios para un correcto desarrollo, la leche materna contiene anticuerpos que protegen al lactante frente a enfermedades como la diarrea y la neumonía.

3. En las madres reduce el riesgo de padecer cáncer de mama y ovario
Dar el pecho también es bueno para las mamás: les ayuda a recuperar su peso anterior al embarazo, reduce las tasas de obesidad y reduce el riesgo de desarrollar cáncer de ovario y de mama. Además, si bien no es totalmente seguro, también funciona como método anticonceptivo natural, ya que ofrece un 98% de protección durante los primeros seis meses.

4. La lactancia da salud para toda la vida
Además de los beneficios inmediatos para la salud del bebé, numerosos estudios han demostrado las ventajas de la lactancia a largo plazo. Por ejemplo, los adultos y adolescentes que han tomado el pecho de niños tienen menos tendencia a padecer sobrepeso y a sufrir diabetes de tipo 2. Además, obtienen mejores resultados en los test de inteligencia.

5. La leche materna es más completa que la leche artificial
En primer lugar, la leche artificial no contiene los anticuerpos que hay en la leche materna, claves para que el sistema inmune del niño se desarrolle correctamente y le proporcione protección frente a enfermedades futuras. Por otro lado, si la leche artificial se diluye demasiado puede acarrear problemas de malnutrición para el bebé. Otros riesgos se asocian con la preparación de la leche en ausencia de las condiciones adecuadas de higiene, como el uso de agua insalubre o de material no esterilizado.
Además, mientras que el amamantamiento mantiene la producción de leche materna, si se usa leche artificial pero de repente se deja de tener acceso a ella, el retorno a la lactancia natural puede ser imposible.

6. El VIH se puede transmitir a través de la leche materna
La OMS recomienda que las madres infectadas por el VIH que quieran amamantar a sus hijos reciban antirretrovíricos, y sigan sus recomendaciones respecto a la alimentación del lactante, ya que el virus se puede transmitir durante el embarazo, el parto y la lactancia

7. Está prohibido distribuir muestras gratuitas de sucedáneos de leche materna
La comercialización de estos sucedáneos está regulada a nivel internacional según un código que se adoptó en el año 1981. En él se estipula que no haya actividades de promoción ni distribución de muestras gratuitas de dichos productos entre embarazadas, madres, familias y trabajadores sanitarios. Además, las etiquetas de la leche artificial deben informar sobre los beneficios de la lactancia materna.

8. Muchas mujeres tienen problemas cuando comienzan a dar el pecho
Nadie nace sabiendo, y problemas como el dolor en los pezones o el miedo a no tener leche suficiente son normales al principio. La iniciativa OMS-UNICEF de 'Hospitales amigos del niño' ofrece asesoramiento para madres y recién nacidos en unos 152 países del mundo. En España, la Federación Española de Asociaciones Pro-Lactancia Materna (FEDALMA) reúne a las asociaciones y grupos de apoyo que ayudan y dan consejo a las mujeres que quieren amamantar a sus hijos. Además, tu matrona también puede informarte al respecto.

9. El retorno al trabajo es una causa frecuente de abandono de la lactancia
Si en el centro de trabajo no se dispone de las condiciones adecuadas para continuar amantando, la mujer se ve obligada a abandonar la lactancia, total o parcialmente, mucho antes de lo deseado. Sin embargo, existen medidas que facilitan la conciliación entre esta práctica y la actividad profesional: la baja por maternidad remunerada, el trabajo a tiempo parcial, las guarderías en el lugar de trabajo, las instalaciones donde amamantar o extraerse y recoger la leche, y las pausas para dar el pecho.

10. A partir de los seis meses hay que introducir progresivamente nuevos alimentos
Como complemento a la leche materna, a partir de los seis meses los bebés deben empezar a comer alimentos sólidos. La OMS, además, recomienda que se administren en cuchara o taza en lugar de en biberón. La introducción de alimentos sólidos es un proceso que lleva su tiempo: hay que tener paciencia. La leche materna va a seguir siendo el principal aporte nutritivo para el bebé durante este periodo de transición, y el principal objetivo de la introducción desólidos en la dieta es que el niño se vaya acostumbrando a la comida “de los mayores.

Mi bebé tarda mucho en mamar

Crees que tu bebé tarda mucho en mamar y te preocupa este tema. El doctor Carlos González nos explica qué puede pasarle en este artículo.
Dr. Carlos
"Mi bebé de ocho semanas tarda mucho en mamar: se duerme al pecho, a veces llora y se pone rojo, regurgita mucho, suelta el pecho, vuelve a cogerlo, parece no saciarse nunca. Crece y engorda, pero siempre está intranquilo", nos comenta Sonia. Y nos pregunta qué puede pasarle a su hijo.
¿A la madre le duelen los pezones?
No es raro que en los primeros meses, el bebé tenga un comportamiento extraño. Pero si está engordando bien y a la madre no le duelen los pezones, lo más probable es que esté nervioso o intranquilo y que mejore con el tiempo.
Muchos bebés necesitan mamar con gran frecuencia y pasar el día en brazos. No obstante, no está de más comentarlo al pediatra para asegurarse de que no tienen ninguna enfermedad. Cuando la madre ha llevado al bebé al pediatra y el médico no ha visto nada, conviene que se ponga en contacto con un grupo de madres (se pueden encontrar las direcciones en www.fedalma.org), porque a veces es posible hacer algo para mejorar la posición al mamar. A veces, si el niño tiene la boca más abierta y el pecho más metido hasta el fondo, mama más rápidamente y sin tantas protestas.

Posturas para gemelos


Extracción y conservación de la leche materna


Lactancia inducida

Recuperar la lactancia tras un parón es posible
Volver a amamantar al bebé tras un descanso es viable, señala la Asociación Española de Pediatría
Algunas mujeres dejan la lactancia al poco tiempo de empezarla. La tensión de los primeros días después del parto y las dificultades que encuentran muchas madres primerizas son las principales causas de este abandono. En otras ocasiones, el parón es obligado (por enfermedad, parto prematuro u hospitalización). Sin embargo, pasado un tiempo, cuando desaparece la ansiedad y el estado emocional o físico negativo que condujo a la renuncia de la lactancia, algunas de estas mamás desean volver a amamantar a sus pequeños.

¿Pueden tener estas mujeres una segunda oportunidad? Según la señala 'Guía de lactancia materna para profesionales', editada por la Asociación Española de Pediatría, relactar, es decir, volver a la lactancia, es posible. Pero para lograrlo, es necesario que la mujer cuente con un importante apoyo tanto técnico como emocional, puesto que es un proceso difícil y laborioso en muchos casos.

Pautas necesarias para volver a la lactancia
El plan de relactación debe adaptarse a las circunstancias específicas de cada madre y de cada bebé. No obstante, las líneas básicas incluyen estimular la producción de leche, suplementar la alimentación del bebé mientras que acepta el pecho de nuevo, así como utilizar un relactador para acompañar la leche materna durante las tomas.

Estimular la producción de leche
El primer paso para volver a establecer la lactancia consiste en recuperar la producción de leche. La mejor forma de lograrlo es a través de la estimulación del pecho. El método más conveniente y deseado es la succión del propio niño, por eso, los especialistas recomiendan ofrecerle el pecho con la mayor frecuencia posible (cada una o dos horas).
Si el bebé rechaza la alimentación natural, es preciso estimular la producción mediante el vaciado manual o mecánico de los senos, pero sin dejar de poner al pecho al pequeño hasta conseguir que lo agarre. Es asimismo importante ofrecerle abundante contacto piel con piel.

Suplementar la alimentación del bebé mientras que acepta el pecho de nuevo
Durante las primeras semanas, hasta que la producción de leche se restablezca y permita alimentar al bebé a través de la lactancia de forma exclusiva, será necesario complementar las tomas con leche de fórmula.

Estimular la producción de leche es importante para amamantar tras un tiempo de interrupción.

Es importante que este suplemento no se administre con un biberón, puesto que puede propiciar que el bebé se acomode a la tetina artificial y rechace la succión del pecho. Los especialistas recomiendan alimentar al niño con un vasito o, en todo caso, con una jeringa o cucharilla, y retirar de forma paulatina la alimentación suplementaria a medida que se incrementa la producción de leche materna.

Utilizar un relactador para acompañar la leche materna.

En ocasiones el bebé rechaza el pecho que su madre le ofrece tras el parón, debido a la frustración de succionar y no lograr extraer suficiente leche. Para evitar este rechazo, y a la vez garantizar la nutrición del pequeño, se aconseja el uso de un relactador o suplemento del amamantamiento. Este artilugio consiste en una bolsa, biberón o vaso en el que se introduce la leche de fórmula y en el que se inserta una pequeña cánula, o tubo fino, por el que pasa el alimento. El relactador se coloca junto al pezón de forma que, al succionar, el bebé recibe la leche del depósito a la vez que la leche materna.

La edad del niño, el tiempo de interrupción y la técnica influyen en el éxito
Seguir los pasos señalados es importante. Pero hay otros factores que influyen cuando se trata de tener éxito con la lactancia tras un tiempo de interrupción. La guía de lactancia de la Asociación Española de Pediatría destaca como requisito que la iniciativa "parta de la propia madre", así como que el deseo de relactar no responda a un sentimiento de culpabilidad.

Por su parte, el grupo Alba de apoyo a la lactancia incide en que el factor fundamental del éxito es "que el bebé succione de forma correcta". Esta habilidad del pequeño puede estar condicionada por distintos aspectos:

Edad del bebé. Cuanto más pequeño sea el niño, más fácil le será volver a amamantar. Los menores de tres meses aceptan mejor el pecho que los de mayor edad.

Tiempo de interrupción. Cuanto menor sea el tiempo transcurrido desde que el bebé dejó de lactar, mayores serán las posibilidades de éxito en la relactancia.

Técnica de alimentación. La forma de alimentar al bebé durante la interrupción de la lactancia puede influir de forma significativa en la relactación. Tienen mayor facilidad para volver a succionar el pecho los bebés que hayan sido alimentados con cucharilla o jeringa, que los que se hayan acostumbrado a la tetina del biberón.
Otro detalle a tener en cuenta es que si se trata de una lactancia compartida entre dos madres es importante que los primeros días el bebé tome el calostro de la madre que ha dado a luz. A partir del cuarto día, si ya existe subida de leche en la madre biológica, ya podrá compartirse el momento.

La cantidad de leche producida es muy variable a pesar de utilizar la misma pauta. Conseguir una lactancia exclusiva a menudo no es posible, pero aquí lo más importante es reforzar el vínculo con el bebé y nutrirle, aunque sea parcialmente, con un ingrediente natural y de alta calidad.

Recordemos que la inducción de la lactancia es un proceso largo y que requiere dedicación, y no todo el mundo está dispuesto a ello y no por eso es menos madre. Simplemente es una opción más que mucha gente desconoce, pero la decisión de optar por ella o no es algo realmente muy personal y nadie debe juzgarla. Y, sobre todo, recalcamos la importancia de llevarla a cabo bajo control médico.

Uso de la sonda de lactancia

Introducción
Una sonda de lactancia (suplementador o relactador) es un dispositivo que le permite a la madre que amamanta suplementar a su bebé con leche materna, fórmula o agua de glucosa con el agregado de calostro(agua de glucosa pura, generalmente, sólo debería usarse el 1ro y 2do día después del nacimiento) sin utilizar biberones. El uso temprano de la tetina puede provocar que el bebé se "mal acostumbre" o que tenga "confusión tetina-pezón", y esto interfiere con la forma en que el bebé mama del seno. Mientras mejor mame el bebé, más fácil le será obtener la leche. Si el bebé no obtiene buena cantidad de leche del seno, se puede dormir o dejar el seno cuando el flujo disminuye. Además, el bebé puede rechazar el seno, aumentar muy poquito o bajar de peso y hasta deshidratarse. Puede también provocar dolor en los pezones a la madre. Aunque las tetinas no siemprecausan problemas, su uso cuando las cosas van mal, raramente las mejora, y generalmente, las empeora. La sonda de lactancia es por mucho, el mejor método para suplementar, si suplementar es realmente necesario. (Sin embargo, colocar correctamente al bebé, hace que el bebé obtenga más leche y por lo tanto es a menudo posible evitar la suplementación). Es mejor que usar jeringas, tazas, alimentación con el dedo o cualquier otro método, ya que el bebé está en el seno y mamando. Los bebés, como los adultos, aprenden haciendo.Y hay más en la alimentacion materna que leche materna.
El set de sonda de lactancia consiste en un recipiente para el suplemento -generalmente un biberón con la tetina agrandada- y un tubo largo y delgado que va en el recipiente. Las sondas de lactancia se consiguen fácilmente y son muy sencillas para usar en algunas situaciones, pero no siempre. Las sondas de lactancia que se compran son particularmente útiles cuando es un bebé más grande el que necesita la ayuda o cuando la madre necesita suplementar mellizos, cuando se necesita la sonda de lactancia por período largo, o cuando hay problema con las sondas de lactancia caseras. Si bien es cierto que las sondas de lactancia que se compran no son baratas, su costo es igual a 2 semanas de la fórmula común.
Por favor notar: el uso de un tubo con una jeringa, con o sin tetina, en vez del método explicado anteriormente es innecesariamente complicado y no agrega ninguna efectividad a la técnica. Por el contrario, es más molesto.

Uso de la sonda de lactancia
1. Poner primero al bebé en el seno, y deslizar la sonda dentro de la boca del bebé al momento apropiado. Mientras mejor se agarre al seno, el bebé va a obtener más leche materna y será más fácil usar la sonda y será necesario suplementar por menos tiempo. El seno debería suavemente hacerse un lado de manera que pueda ver la comisura de la boca del bebé y la sonda sostenida entre el dedo índice y el pulgar, debe ser deslizada por el costado de la boca de manera que entre derecha hacia la parte de atrás de la boca y al mismo tiempo hacia el paladar. La sonda está en posición correcta cuando el fluido desciende por ésta en forma más o menos rápida. No se necesita llenar la sonda con fluido antes de ponerlo en la boca del bebé.

2. También se puede prender el bebé al seno y a la sonda al mismo tiempo, ésta se ubica a lo largo del seno hasta el pezón. Mientras mejor se agarre al seno, más fácil va a ser el uso de la sonda.
Asimismo, mientras mejor se prenda el bebé al pecho, hay más probabilidad de que en corto tiempo deje la sonda. Por lo tanto, ubicar al bebé en forma adecuada y lograr que se prenda al seno en forma correcta es muy importante.

3. La sonda puede ser adherida al seno con tela-adhesiva, si la madre lo desea, aunque no es realmente necesario y no siempre ayuda.

4. La sonda no necesita pasar el final del pezón, sólo necesita estar entre las encías del bebé para trabajar correctamente. Parece funcionar mejor si se ubica la sonda en el costado de la boca del bebé en forma directa sobre la lengua (hacia el paladar). Ciertas veces es beneficioso que la madre sostenga la sonda con el dedo ya que algunos bebés tienden a empujarla fuera de posición con la lengua.

5. El biberón que contiene el suplemento no debe estar más alto que la cabeza del bebé. Si la sonda funciona sólo estando más alta que la cabeza del bebé algo no está bien. Sostenga la botella más alta sólo si lo sugiere el doctor o el especialista.

6. A menos que le instruyan de otra manera, es mejor usar la sonda con cada mamada (toma), aunque algunas madres encuentran que es más fácil no usarla durante la noche.

7. No corte el final de la sonda. Funciona bien tal como está.

8. No debería llevarle al bebé una hora para tomar una onza (15ml) de leche con la sonda de lactancia. Si es así, la sonda probablemente no está colocada correctamente o el bebé no está bien prendido, o ambas cosas. Cuando la sonda de lactancia está bien colocada, la toma será de 15 a 20 minutos para beber una onza (15ml) de suplemento, normalmente menos.

9. Un consejo para hacer su uso más fácil: Use camisas con bolsillos en el pecho y ponga la botella en el bolsillo.

Limpieza del dispositivo
1. No hierva la sonda. No está hecha de material que pueda hervirse.

2. Después de utilizarla, limpie la botella y la tetina como siempre. No hierva la sonda. La sonda debe vaciarse después de su uso y enjuagarse con agua caliente (haga pasar agua caliente por adentro de ésta) luego, déjela secar. El jabón no es necesario, puede usarlo si lo desea pero asegúrese que haya enjuagado la sonda muy bien. Las sondas tienden a endurecerse y por lo tanto se vuelven no aptas para su uso al cabo de una semana.

Separación del bebé de la sonda de lactancia.

1. Esté en contacto con la clínica de lactancia materna (o con un Grupo de Apoyo local) para que le enseñen cómo separar al bebé de la sonda de lactancia.

2. La separación del bebé de la sonda de lactancia puede tomar varias semanas o sólo un corto plazo. No se desanime ni trate de forzar la separación. Generalmente, la cantidad de leche requerida en la sonda de lactancia aumenta en 1 o 2 semanas, luego se nivela durante un período de tiempo variable antes de disminuir. El proceso completo puede tomar de 2 a 8 semanas, aunque algunas madres han usado el método durante unos días, mientras que otras no han podido dejarlo. Muchas veces ocurren grandes mejoras después de mucho tiempo sin cambios.

3. Observe al bebé alimentarse. Si no sabe si está bebiendo, pregunte. Ponga al bebé al seno, déjelo que se alimente siempre que esté succionando y bebiendo, luego use compresión del seno para mantener al bebé tomando, luego repita el proceso en el otro seno. Puede volver al primer seno y continuar de un lado al otro mientras que el bebé siga tomando. Después de terminar de alimentarlo de los 2 senos, inserte la sonda en la boca del bebé y permita que se alimente hasta que esté satisfecho.

4. La botella de la sonda de lactancia se puede bajar 6 a 12 pulgadas (17 a 30 cm) por debajo de la cabeza del bebé, pero hágalo solamente si el bebé está bebiendo muy rápido.

Coeficiente intelectual y Lactancia

La compleja relación entre lactancia materna e inteligencia es un antiguo debate, en el que los estudios científicos no han sido concluyentes. Ahora, un estudio publicado en PNAS explica el efecto que tiene la utilización de leche materna o de fórmulas comerciales sobre la futura inteligencia de esos niños.
Los autores del estudio utilizaron datos de unos 3000 niños del Reino Unido y de Nueva Zelanda, nacidos entre los años 70 y 90, que habían sido sometidos a un test de inteligencia al llegar a los 5 años. Además, se sabía cuáles niños habían recibido lactancia materna y cuáles no. A continuación, los investigadores estudiaron en todos ellos las variantes de genes que están implicados en el metabolismo de las grasas, ya que se piensa que algunas grasas presentes en la leche materna pueden favorecer el desarrollo del cerebro.
Los resultados fueron concluyentes al estudiar un gen llamado FADS2, que procesa los ácidos grasos y del que existen dos variantes. En los niños que tienen 2 copias de una de las variantes, el tipo de leche utilizada durante la lactancia no influyó en su rendimiento en los tests de inteligencia. En cambio, los niños que tienen al menos una copia de la otra variante tuvieron una media de 7 puntos más de rendimiento en los tests cuando habían recibido lactancia materna, lo que supone una diferencia notable respecto a los niños alimentados con leche comercial.
El mensaje es que la utilización de leche materna durante la lactancia se traducirá en un mayor rendimiento intelectual en la escuela, al margen de otros factores, pero sólo en aquellos niños que tienen una determinada variante del gen FADS2. Dado que el 90% de la población tiene al menos una copia de esta variante, el hallazgo tiene implicaciones importantes. En el 10% restante, el tipo de leche recibido durante la lactancia no influirá en el rendimiento en los tests de inteligencia.
Javier Novo. Departamento de Genética.

Las diez claves de la Lactancia Materna

Amamanta pronto, cuanto antes, mejor. La mayoría de los bebés están dispuestos a mamar durante la primera hora después del parto, cuando el instinto de succión es muy intenso. Amamantar precozmente facilita la correcta colocación al pecho.

Ofrece el pecho a menudo día y noche. Hazte a la idea de que pasarás mucho tiempo amamantando a tu bebé durante estas primeras semanas. Un recién nacido normalmente mama entre 8 y 12 veces en 24 horas. No mires el reloj y dale el pecho cada vez que busque o llore, sin esperar a que "le toque". Así establecerás un buen suministro de leche.

Asegúrate de que el bebé succiona eficazmente y en la postura correcta

Permite que el bebé mame del primer pecho todo lo que desee, hasta que lo suelte. Después ofrécele el otro. Unas veces lo querrá, otras no. Así el bebé tomará la leche que se produce al final de la toma, rica en grasa y calorías, y se sentirá satisfecho.

Cuanto más mama el bebé, más leche produce la madre. Es importante respetar el equilibrio natural y dejar que el bebé marque las pautas, mamando a demanda. No es necesario sentir el pecho lleno; la leche se produce principalmente durante la toma gracias a la succión del bebé.

Evita los biberones "de ayuda" y de suero glucosado. La leche artificial y el suero llenan al bebé y minan su interés por mamar, entonces el bebé succiona menos y la madre produce menos leche.

Evita el chupete, al menos durante las primeras semanas, hasta que la lactancia esté bien establecida. Un recién nacido ha de aprender bien cómo mamar del pecho, y tetinas artificiales como el biberón o el chupete pueden dificultar este aprendizaje.

Recuerda que un bebé también mama por razones diferentes al hambre, como por necesidad de succión o de consuelo. Ofrecerle el pecho es la forma más rápida de calmar a tu bebé.

Cuídate. Necesitas encontrar momentos de descanso y centrar tu atención más en el bebé que en otras tareas. Solicita ayuda de los tuyos.

Busca apoyo. Tu grupo local de La Liga de la Leche tiene la información y el apoyo que toda madre lactante necesita.© La Liga de la Leche Internacional 2005

Cómo saber si tu bebé obtiene suficiente leche

Cómo puedo saber si mi bebé está obteniendo suficiente leche?Durante las dos primeras semanas puede que te preguntes si tu bebé está obteniendo leche suficiente, especialmente si quiere mamar a todas horas o si lo ves inquieto luego de las tomas. La leche materna se digiere en sólo dos horas, por lo que es normal que tu bebé parezca hambriento todo el tiempo (o sea, entre cada una y tres horas) una vez que han pasado el primer o segundo día de soñolencia tras el parto. 

La mayoría de los recién nacidos, a partir de los primeros tres o cuatro días de vida, quieren comer entre ocho y 15 veces diarias. En estos momentos, mientras te acostumbras a este horario, tendrás que dejar a un lado todos los planes o rutinas habituales. 
Los expertos en lactancia y los pediatras pueden saber si el bebé recibe leche suficiente viendo su peso. Los recién nacidos normalmente pierden entre el 5 por ciento y el 9 por ciento de su peso inicial, pero lo vuelven a recuperar hacia los 2 semanas de vida. A partir del quinto día desde el nacimiento tu bebé debería ir sumando una onza por día. Si te preocupa el peso de tu hijo, habla con tu pediatra. 

Hay otros métodos para comprobar si el bebé recibe la cantidad de leche adecuada y otros síntomas que pueden indicar que no ingiere la suficiente. Es raro que un recién nacido se deshidrate, pero es importante conocer las señales de una buena alimentación para que puedas alertar al médico si notas que algo no va bien.Señales de que todo va bienSabrás que tu bebé se está alimentando bien si notas lo siguiente: 

Tu bebé come cada dos o tres horas o, al menos, ocho veces al día durante las dos o tres primeras semanas.
Durante el primer mes tu bebé hace caquitas tres veces al día; para el quinto día después de nacer son de un color amarillento-mostaza. Luego del primer mes, deja de defecar tan frecuentemente. Algunos bebés pueden pasarse un día o dos sin ir al baño.
Su peso aumenta a razón de una onza diaria (alrededor de 28 gramos) a partir del quinto día y hasta los 3 meses de edad.

Ensucia siete u ocho pañales de tela al día o entre cinco y seis desechables. Los pañales desechables son más absorbentes y a veces no se distingue bien si están húmedos. Si no estás segura, quítale uno y compara su peso con uno seco. El mojado tiene que pesar un poco más. (Nota: que los pañales estén o no mojados no es razón suficiente para determinar si el bebé recibe leche suficiente. Un bebé deshidratado también puede mojar los pañales. Las heces y el aumento de peso son las mejores medidas para verificar que tu bebé está bien).

Puedes oír a tu bebé tragar cuando toma el pecho (en una habitación tranquila).

Tus senos se sienten más blandos luego de amamantar.Señales que indican que el bebé no recibe suficiente lecheEntre las señales de que tu bebé no está recibiendo suficiente leche están la mayoría de éstas: 

Tu bebé ha perdido el 10 por ciento o más del peso con que nació en sus primeros cinco días de vida. Recuerda que es normal que el bebé pierda inmediatamente entre el 5 por ciento y el 9 por ciento de su peso de nacimiento. Pero a partir del quinto día debe ir ganando peso (una onza diaria por lo menos).

Rara vez lo escuchas tragar.

Tus senos no se sienten más blandos después de amamantar.

Tu bebé se muestra inquieto o adormilado gran parte del tiempo.

El bebé tiene hoyuelos en las mejillas o hace sonidos chasqueantes al mamar.

Tu bebé ensucia menos de seis pañales por periodo de 24 horas después del quinto día desde el nacimiento.

Tu bebé no defeca al menos una vez al día o tiene heces pequeñas y oscuras a partir del quinto día desde el nacimiento.

Si notas alguna de estas cosas, habla con tu doctor. 
Una de las cosas más difíciles cuando se comienza a amamantar es sentir la seguridad de que le estás dando a tu bebé leche suficiente. No dudes en hablar con una asesora de lactancia. Normalmente te pedirán que le des de mamar mientras la experta te observa, así te podrá dar consejos muy valiosos para que la lactancia de tu bebé sea todo un éxito. 

viernes, 26 de febrero de 2016

Subida de leche

¿Qué puedes hacer para facilitar la lactancia materna?La subida de la leche
Por fin tienes a tu bebé en brazos y ya te chupetea el pezón. Aunque tome poco, el calostro le aporta muchos nutrientes y en unos días empezará a fluir la leche.
Marga Castro. Asesora: Carmen García Jiménez, matrona en la Fundación Jiménez Díaz de Madrid.
Acabas de dar a luz y, de momento, lo más importante es que disfrutes de tu pequeño. Es esencial que te lo pongas al pecho cuanto antes (incluso aunque no vayas a optar por la lactancia materna) y que se lo ofrezcas a demanda, aunque solo chupetee el pezón, sin extraer apenas líquido.
En los próximos días tiene que aprender a mamar (no conviene que le den tetinas ni chupetes, para no confundirle), igual que tú tienes que aprender a darle el pecho. Y el calostro, aunque tome solo un poquito, es un maná para sus primeros días, hasta que te suba la leche definitiva.

UNAS GOTITAS DE CALOSTRO
Si has sido madre por primera vez, te sorprenderán los cambios que van a experimentar tus pechos. Es una aventura para la que el cuerpo se ha preparado a lo largo del embarazo. Dos hormonas, los estrógenos y la progesterona, se han encargado de desarrollar una compleja red de conductos por los que pronto fluirá la leche, de ahí que tus pechos ya hayan aumentado de volumen.
Al estimularte la mama tras el parto, observarás cómo salen unas pequeñas gotas de calostro, un líquido amarillento muy rico en defensas y nutrientes. Puede aparecer justo después del alumbramiento o incluso unas semanas antes del mismo. Aunque los pechos tras dar a luz están blandos y todavía han de aumentar más, no significa que no contengan suficiente alimento para el bebé.
El calostro, aunque sea en poca cantidad, posee todos los nutrientes que tu hijo necesita en este momento. Además de tener muchas inmunoglobulinas y anticuerpos, que protegen al pequeño de posibles infecciones, contiene más proteínas, minerales (sodio y potasio) y vitaminas (A y E) que la leche materna, y menos grasa, carbohidratos y lactosa, para facilitar las digestiones del bebé.
Categoría: Alimentación

Lactancia a Tándem

¿Me gustará la lactancia en tándem?

Como todo lo demás, cuando se produce la llegada de un bebé, la lactancia en tándem tiende a ser intensa e impredecible. Es probable que sea un “regalo del cielo” en muchas cosas: ayudará a prevenir la congestión de los pechos producida por la subida de la leche, ayudará a satisfacer las necesidades del niño mayor y las necesidades del bebé al mismo tiempo, manteniendo alta la inmunidad del niño mayor, proporcionando una nutrición incomparable para el niño mayor y proporcionando una solución rápida para las rabietas. Las mamás que pueden amamantar comodamente acostadas a los dos niños a la vez en realidad pueden llegar a ¡poder dormir la siesta!

La lactancia en tándem también puede llegar a ser estresante. Es posible que necesites amamantar a un niño muy cansado para ayudarle a dormir, pero el bebé no quiere que te acuestes. Es posible que el amamantar a tu hijo mayor cause una agitación intensa (tal vez, sobre todo, cuando el bebé también esté mamando). Algunas madres se sienten decepcionadas al descubrir que su relación de lactancia con su hijo mayor puede ser negativa por un tiempo. Sobre todo recuerda que tu relación con tu hijo mayor puede sobrevivir a las decepciones y sorpresas involucradas con la llegada de un nuevo bebé. Muchas madres  que amamantan en tándem descubren que las primeras semanas son las más difíciles y que las cosas son más fáciles una vez todo el mundo se ha acostumbrado a la nueva situación.

¿Cómo puedo responder a las críticas?

“He leído mucho antes de tomar esta decisión y considero que es seguro y
ventajoso para nuestra familia.” “La lactancia materna me ayuda a responder a las necesidades de mi hijo mayor mientras cuido a mi bebé.” Y la clásica respuesta de lactancia en tándem: “¡Es por eso que tengo dos!”

¿Tendré suficiente leche para los dos?

Tanto estudios como evidencia anecdótica nos aseguran que una madre
que amamanta dos o más hijos tiene la capacidad de producir grandes cantidades de leche. Al igual que en cualquier madre que amamanta, factores como la cirugía de reducción mamaria o adopción pueden afectar la cantidad de leche producida, pero normalmente las madres lactantes en tándem suelen tener problemas de exceso de leche y no de carencia.

Nutrición para la mamá

Una madre razonablemente bien alimentada puede seguir cumpliendo su
propias necesidades y las necesidades de sus hijos. Una madre que amamanta en tándem puede necesitar una considerable cantidade de calorías y el número exacto depende de la cantidade de leche materna que toman los lactantes y el nivel de actividad, el peso y el estado nutricional de la madre. Deja que tu apetito sea tu guía.

¿Mi recién nacido siempre necesita comer primero?

Aunque se te recomiende que le des siempre de mamar primero a tu recién nacido, este consejo por lo general sólo es válido en los primeros días hasta la “subida” de tu leche. Porque el calostro se encuentra en oferta limitada después del parto, querrás asegurarte de que tu recién nacido mame primero.

Dolor del pezón y congestión después del parto

Durante el embarazo, dolor en el pezón es generalmente causado por cambios hormonales. Por el contrario, si notas dolor en el pezón en los primeros días después de que nazca su bebé, debes asumir que hay un problema que necesita una solución.

La sensación de plenitud cuando se produce la subida de la leche puede ser mayor ahora que eres mamá por segunda (¡o más!) vez. La congestión es un problema común en los primeros día para las madres si está amamantando en tándem o no. Lo más importante que puedes hacer para reducir la congestión es asegurarte de que tu bebé tenga la oportunidad de mamar con frecuencia. Sin embargo, puesto que estás amamantando en tándem tienes la ayuda de tu hijo mayor para aliviar la congestión de leche. Además, cuando el pecho está un poco más vacío le facilita el agarre a tu recién nacido.

Posiciones en la lactancia en tándem

Para averiguar la mejor forma de amamantar dos a la vez tendrás que experimentar y que probar una variedad de almohadas. Puedes probar la posición cruzada (las piernas del recién nacido sobre el hijo mayor), la posición doble rugby (con el recién nacido apoyado en una almohada y tu niño sentado a tu lado con las rodillas apuntando hacia afuera) o una combinación. Puedes intentarlo acostada sobre un lado con tu hijo mayor acostado sobre ti o de rodillas detrás de ti o acostada de espaldas con cada niño apoyado en una almohada. Si te es difícil de coordinar en los primeros días, vuelve a intentarlo más tarde – ¡al final te será más fácil!

¿Hay riesgo de contagios con la lactancia en tándem?

Normalmente no es necesario tomar medidas especiales en cuanto a la higiene cuando se comparten los pechos. No hay ninguna razón para lavar los pezones o pechos entre tomas y, como siempre durante la lactancia, el uso de jabón en el pezón no es recomendable salvo en circunstancias especiales. En general, incluso si un de los niños enferma, no hay razón para tener alguna precaución especial. Para limitar la propagación de infecciones es más importante lavar las manos a menudo y las propiedades inmunológicas de la leche materna también ayudan a prevenir la propagación de infecciones.

¿Cómo puede la lactancia en tándem afectar la rivalidad entre hermanos?

Muchas madres que amamantan en tándem dicen que, “menos rivalidad entre hermanos” es una de las mayores ventajas de la lactancia en tándem. Algunos lactantes amamantancogidos de la mano y prefieren mamar juntos. Pero es importante tener en cuenta que algun trastorno emocional es natural mientras que todo el mundo se está acostumbrando a un nuevo bebé en casa. Tener expectativas realistas puede ayudarle a aceptar estos cambios con calma.

Esta información está basada en información del libro “Aventuras de la lactancia en tándem” (© 2003, LLLI) escrito por Hilary Flower.



Lactancia materna en público, una reivindicación natural

Lactancia materna: la "incomodidad" de dar el pecho en público
La mayoría de las madres son conscientes de los beneficios de la lactancia materna para sus hijos. Sin embargo, muchas la abandonan antes de tiempo. ¿Qué problemas encuentran estas mujeres para amamantar a sus bebés? La complicación de combinar la alimentación con leche materna y la actividad laboral es la principal traba que señalan.
Pero existe otro importante inconveniente para ellas: la incomodidad de dar el pecho en público, un aspecto de peso que apunta el 43% de las mujeres. Incluso el 14% de las madres opta por abandonar esta práctica por este motivo. Así lo refleja la 'Encuesta Nacional sobre Hábitos de Lactancia', un estudio impulsado por la Iniciativa Mundial de la Lactancia Materna.
Lactancia materna en público
"Las mujeres deben entender que la lactancia materna es un comportamiento natural. Exponerse al público no debería ser un problema, porque nuestros pechos tienen esa función primaria", arguye Gema Carcedo, presidenta de Multilacta, un grupo de apoyo a la lactancia.
La lactancia materna en público arrastra prejuicios y miedo a la exposición que los expertos recomiendan superar
El grupo de apoyo navarro Amagintza coincide con esta opinión. "Una madre que amamanta, lo que está haciendo es responder a una necesidad que tiene su bebé en un momento determinado", dice Beatriz Mansilla, presidenta de este grupo. Por eso, Mansilla recomienda a las mujeres que no se pregunten si hay alguien que se pueda molestar o si las estarán mirando, "estamos en pleno siglo XXI, y ya es hora de quitarse los prejuicios que nos han impuesto anteriores generaciones".
Lactancia materna fuera de casa: encontrar intimidad
Pudor, timidez, vergüenza o temor a la reacción del público. Estas son las principales razones por las que a algunas madres les resulta embarazoso amamantar a sus hijos frente a las miradas de otras personas. Es el caso de Claudia Sepúlveda, autora del blog Mami fashionista. Esta madre deja claro que no está en contra de amamantar en público, pero tampoco a favor. Y remacha: "Prefiero mil veces tomarme la molestia de ir al baño, extraer la leche y luego dársela con el biberón, que tener que sacarme el pecho en público".
Sepúlveda no es la única madre que prefiere reservar este acto para la intimidad. "Me resulta mucho más cómodo dar el pecho a mi hijo tranquilamente en casa, que en un restaurante o cafetería rodeada de gente que en algunos casos se siente incómoda", admite Ana Pérez, madre de dos hijos alimentados con leche materna. En cualquier caso, zanja esta mujer, "se trata de una decisión muy personal, por eso, hay que respetarla".
A pesar del recelo de algunas madres, al amamantar en público lo que menos se ve es el pecho, señalan las expertas. "Hay mujeres que piensan que todo el mundo las mira cuando amamantan, pero en realidad para lactar no tienes por qué enseñar nada", apunta Alba Padrós, del grupo Alba de lactancia materna. En estos casos, las camisetas de lactancia, fulares y los portabebés son algunos de los recursos que facilitan dar el pecho en público de forma discreta.
También se puede recurrir a las salas de lactancia que han creado en algunos lugares públicos para amamantar en privado, aunque hay que tener claro que "son solo una opción, en ningún caso una obligación", añade Padrós. Gema Carcedo, asesora de lactancia, comenta que "estas salas son bienvenidas, siempre que no compartan espacio con baños o aseos", una circunstancia poco higiénica.
Para superar la timidez o vergüenza inicial, estas expertas recomiendan también lactar las primeras veces en la calle en compañía de otras madres más veteranas. No sentirse sola es importante para entender que "no hay nada malo en amamantar en público", concluye Padrós.
Una lactancia materna más visible y con menos prejuicios
Imagen: Joe Shlabotnik
La normalización de la lactancia pasa por dar visibilidad al amamantamiento, y las mujeres que dan el pecho en público son las que logran educar las miradas y conseguir que, poco a poco, la lactancia sea vista por los menos habituados como algo normal.
Sin embargo, no todas las personas consideran esta práctica adecuada para llevarla a cabo en público. Algunos desafortunados incidentes revelan las trabas que aún existen: como el de una mujer en el País Vasco a la que los responsables de una piscina pública prohibieron amamantar a su bebé en las instalaciones, u otra madre en Cataluña a la que no le dejaron dar el pecho en un restaurante.
Las posturas contrarias al amamantamiento público son más frecuentes en los casos de lactancia prolongada. "Amamantar a un bebé o un recién nacido no suele ser criticado, y hasta recibes comentarios de aprobación y miradas de admiración cargadas de ternura. El problema empieza cuando el bebé crece y las miradas positivas se convierten en miradas de reprobación", confiesa Padrós.
Hay mucho desconocimiento y perjuicios, "queda mucho camino por recorrer", reconoce Mansilla. Por eso, es necesario informar -añade esta experta- a toda la sociedad, para que se entienda que una mujer no se debe esconder para alimentar a su bebé. Y, si quiere mayor intimidad, "que sea siempre por voluntad propia".

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Lactancia materna durante la noche, consejos para no agotarse .

Lactancia materna a demanda, también de noche

Un bebé lactante también tiene hambre durante la noche y, en ocasiones, hasta a horas intempestivas para la agotada madre. Sin embargo, uno de los requisitos esenciales para que la lactancia materna exclusiva resulte exitosa es que las tomas no se restrinjan a un horario: la alimentación del pequeño debe ser la lactancia a demanda.
La Organización Mundial de la Salud y la Asociación Española de Pediatría coinciden en que las tomas de leche materna deben tener la frecuencia y duración que determine el niño, tanto de día como de noche.
No obstante, las tomas nocturnas son, en general, más difíciles para las madres, puesto que interrumpen su descanso. Además, en los primeros meses el bebé mama entre una y cinco veces durante la noche, algo que puede resultar agotador.
Las tomas nocturnas de leche materna son importantes para el niño
Amamantar a un bebé de noche es esencial para el éxito de la lactancia materna
A pesar de la incomodidad, los especialistas insisten en la importancia de amamantar al bebé durante la noche. Esta práctica aumenta el éxito de la lactancia exclusiva. La razón es de peso, ya que durante la noche se incrementan los niveles de la prolactina, la hormona responsable de estimular la producción de leche materna. La liberación de prolactina, cuando el niño succiona el pecho materno, "alcanza picos más altos durante la noche", explica el 'Manual de Lactancia Materna: de la teoría a la práctica' de la Asociación Española de Pediatría. Por ello, las madres que desean mantener una lactancia prolongada deben seguir el amamantamiento por la noche.
La Asociación Española de Pediatría apunta también que saltarse las tomas nocturnas "puede provocar una pérdida excesiva de peso del bebé". El niño que no se alimenta durante la noche no recibe todas las calorías que necesita.

¿Otra razón para apoyar la lactancia nocturna? Reducir el tiempo entre las tomas disminuye el riesgo de obstrucciones en el pecho y problemas infecciosos para la madre.

Las madres que amamantan de noche duermen más
La falta de sueño y el cansancio explican que algunas mujeres traten de estirar tiempo entre tomas o sustituir alguna toma nocturna por leche de fórmula (así puede dársela otra persona).
Sin embargo, una investigación de la Universidad de California sugiere que esta solución no es la correcta. Según este estudio, los progenitores de bebés de tres meses con lactancia exclusiva duermen entre 40 y 45 minutos más que los que toman suplementos de leche artificial.
Por otra parte, la prolactina -además de favorecer la producción de leche materna-, actúa como relajante, tanto para la madre como para el niño.
Dormir con el bebé para amamantar
Dormir con el bebé en la misma cama es una práctica frecuente entre las madres que optan por la lactancia natural. Tener al pequeño al lado resulta cómodo: no es necesario levantarse para alimentar al niño, sino que basta con tenerlo cerca del pecho para que pueda succionar.
Pero compartir cama con el bebé (colecho) genera cierta controversia. Algunos especialistas, como el Grupo de Trabajo para el Estudio y Prevención de la Muerte Súbita Infantil de la Asociación Española de Pediatría, sugieren que dormir junto al niño es uno de los factores de riesgo del síndrome de muerte súbita del lactante. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud señala que los lactantes que duermen con las madres maman hasta el triple de tiempo durante la noche que los que lo hacen separados. Y concluye que, al aumentar la lactancia materna, el colecho podría proteger contra la muerte súbita.
En todo caso, "la decisión de dormir o no con el bebé lactante es de los padres", afirma la Asociación Española de Pediatría. Aunque en caso de optar por el colecho, hay que tomar algunas precauciones.
La cama debe ser amplia y el colchón bastante rígido.
Hay que evitar cobertores o edredones pesados.
Nunca fumar en la habitación donde duerme el pequeño.

Enfermedades incompatibles con la lactancia

Enfermedades incompatibles con la lactancia: unas pocas

Son muy pocas las enfermedades que excluyen la lactancia materna, ya sea por el riesgo de transmitir la enfermedad al bebé o por los efectos secundarios del propio tratamiento. Es el caso de una madre portadora del virus del sida. Otro caso es la infección provocada por el virus de la leucemia humana de células T, que causan leucemia y algunas formas de linfoma en el adulto. Ambas se transmiten por la leche materna. Sin embargo, los especialistas insisten en que solo se debe abandonar la lactancia si se dispone de fórmulas adecuadas para la lactancia artificial, ya que los estudios demuestran que si se extrae la leche y se congela, el virus queda inactivo y luego se puede administrar al bebé.
Esta es la primera recomendación para las madres portadoras del citomegalovirus. La lactancia no está contraindicada, pero deben extraerse la leche, pasteurizarla y congelarla para disminuir el riesgo de contagio. En cambio, según la Asociación Española de Pediatría (AEP), la tuberculosis activa no excluye la lactancia, ya que es una dolencia que se transmite por vía respiratoria. De hecho, desde la "Center for Pulmonary and Infectious Disease Control The University of Texas Health" aseguran que los fármacos antituberculosos pasan en poca cantidad a la leche materna y no son nocivos para el bebé, pero tampoco le confieren inmunidad. Por este motivo, la madre debe utilizar mascarillas para no transmitir la enfermedad al hijo.

Otras patologías que excluyen la lactancia son: la galactosemia, porque los niños deben recibir una dieta sin lactasa ni galactasa desde el nacimiento, la deficiencia primaria congénita de lactasa y la fenilcetonuria, entre otros defectos del metabolismo de los aminoácidos.

Falsas creencias: enfermedades de la madre que no contraindican la lactancia
Ante algunas enfermedades crónicas, como la diabetes mellitus, e infecciones agudas, como los resfriados, no solo no es recomendable abandonar la lactancia, sino que, incluso, es contraproducente. Las madres diabéticas que dan el pecho, a pesar de que tienen mayores probabilidades de sufrir mastitis, logran un mejor control de la glucosa y una disminución de las necesidades de insulina. De la misma manera, cuando la madre sufre procesos infecciosos, como resfriados, diarreas o amigdalitis, no es recomendable dejar la lactancia.

En el momento en que la madre manifiesta los primeros síntomas de la infección, el bebé ya ha estado expuesto a los gérmenes responsables y, por tanto, al contagio. La madre, que ya ha creado anticuerpos contra la enfermedad, se los transmite a través de la leche, que le confiere protección o una disminución de la gravedad de los síntomas. Si es necesario, la madre puede tomar medicamentos para sobrellevar la infección, siempre que sean compatibles con la lactancia.
Según el Comité de Lactancia Materna de la AEP, entre las enfermedades que no requieren el abandono de la lactancia figuran: hepatitis A, hepatitis B (con la administración de inmunoglobulina antihepatitis B y la primera dosis de la vacuna antes de las 24 horas de vida del bebé), rubéola, parotiditis, salmonelosis, malaria, hipotiroidismo e hipertiroidismo materno, quistes benignos y fibroadenomas en las mamas.

Lactancia compatible con muchas situaciones
Las situaciones de pezón plano -que no sobresale- o invertido no impiden dar el pecho. Tampoco se han observado efectos secundarios en el bebé cuando la madre lleva implantadas prótesis de silicona: los estudios realizados hasta el momento indican que las mujeres con implantes no presentan mayores cantidades de silicona en la leche materna que quienes no son portadoras. Por este motivo, no hay que extraerlos ni tampoco medir las concentraciones de silicona en leche materna. Solo en el caso de que la incisión para la implantación de las prótesis se hubiera realizado alrededor de la areola se podrían haber lesionado los conductos galactóforos y ello sí que dificultaría la lactancia.
En ocasiones, la madre lactante puede sufrir mastitis por obstrucción de los conductos y manifestar malestar general, inflamación y enrojecimiento de una zona localizada en el pecho e, incluso, fiebre. En este caso, la lactancia no está contraindicada porque, de hecho, es el mejor tratamiento. Los síntomas mejoran si se da con más frecuencia -y en la posición adecuada- el pecho afectado. En cambio, si no se vacía el pecho con frecuencia, es posible que persista el cuadro y que la leche acumulada se infecte por microorganismos que están de manera habitual en la piel, como estafilococos y estreptococos. En este caso, el médico prescribirá antibióticos.

Alimentar un bebé prematuro


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