sábado, 27 de febrero de 2016

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Hace ruidos extraños al respirar

La respiración del recién nacido puede ir acompañada de unos “sonidos” extraños, que llevan a los padres a pensar que su pequeño está resfriado. No tiene por qué ser así.
Anabel García. Asesor: Dr. Manuel Praena, Pediatra
Por lo general, los ruidos que hace el recién nacido al respirar se originan en las fosas nasales, debido a que su cavidad nasal es diminuta y cuando el aire pasa por ella, origina una especie de turbulencias.
Si el pequeño, además, tiene mocos, el ruidito está asegurado. Lo adecuado en este caso, para que respire con más facilidad, es quitarle los mocos que tenga por fuera con un pañuelo muy suave, limpiarle las fosas con suero fisiológico o con un nebulizador nasal de agua de mar (100% natural) cada vez que se congestiona y mantenerle semiincorporado, no tumbado del todo.
AL COMER Y AL DORMIR
También es normal que el pequeño emita sonidos extraños cuando mama o se toma el biberón muy deprisa. Ocurre porque al tragar tan rápido mantiene unos segundos la respiración y al reanudarla, por la propia retención del aire, lo hace de una forma más sonora. Por eso no conviene retrasar su hora de comer, para que coma sin ansia y respirando bien.
A veces, después de la toma el bebé puede empezar a emitir un sonido raro, como de gorjeo. Si le ocurre es porque se le ha quedado un poco de leche en las vías respiratorias. Lo habitual es que se le pase enseguida, pero si no, bastará con darle agua (si la acepta) para que deje de hacerlo.
A los padres primerizos suele extrañarles mucho otro sonido: el ronquido de su bebé al dormir. Se origina o bien por los mocos o bien porque el paladar blando produce vibraciones dentro de la boca, de tal modo que en el fondo de la garganta se genera una especie de eco o, lo que es lo mismo, de ronquido.Elevar un poco el colchón de su cuna por la zona del cabecero ayudará al niño a respirar mejor y de una forma más silenciosa.
HIPIDOS Y ESTORNUDOS
El hipo es otro ruido bastante común en los bebés. Se produce por la irritación del diafragma, el músculo que separa el abdomen del tórax y que regula la cantidad de aire que entra en los pulmones. Para aliviar el hipo a un bebé (aunque no es malo ni resulte molesto para él) puedes darle agua o pecho, cambiarle de postura o provocarle un estornudo haciéndole cosquillas en la nariz.
Que los recién nacidos estornuden a menudo también es normal, y no porque estén resfriados necesariamente. Lo hacen como mecanismo de defensa para despejar sus fosas nasales de sustancias que les molestan o que pueden llegar a ser perjudiciales para su salud, como el polvo, la pelusa, los mocos e incluso aerosoles que nosotros no apreciamos, pero que están en el ambiente, como la laca o el desodorante.
Todos estos sonidos, tan habituales en los primeros meses del bebé, no revisten importancia y van desapareciendo con el tiempo, a medida que el niño crece y su organismo madura.
CASOS PARA IR A URGENCIAS
Estos síntomas indican que el pequeño sí tiene problemas para respirar bien y que hay que llevarle a urgencias de inmediato:
Respira tan deprisa que está sofocado (en niños tan pequeños, 60 respiraciones por minuto es normal).Notas que se ensanchan sus orificios nasales cada vez que el niño inhala aire (aleteo nasal).Se queja al coger y soltar aire, como si le doliera algo.Presenta las uñas, la piel o los labios amoratados y no está pasando frío.La mucosidad es tan espesa que tiene los orificios completamente taponados.Tiene más de 38,5 ºC de fiebre y no le baja.Al respirar se le marcan las costillas y se le hinchan las venas del cuello.

Posturas para gemelos


Extracción y conservación de la leche materna


Embarazo y Lactancia ¿Cómo devolver alimentarme



Toda mamá o futura mamá debe saber que un adecuado estado de nutrición tiene consecuencias sobre ella y sobre su bebé, que a corto plazo será un niño y que definitivamente no es más que la propagación de nuestra especie.

Por ello es que este período es tan importante y como educadores en salud le debemos dar el mayor interés posible en todo lo que significa este momento.

A continuación enumeramos aquellas cosas que no podemos dejar de saber para lograr el óptimo estado nutricional, tanto en el embarazo como en la lactancia.

El metabolismo energético está aumentado, con lo cual se deben aumentar las calorías diarias, pero éstas deben ser calorías "nutritivas" y no calorías "vacías". Las calorías nutritivas se logran simplemente realizando una alimentación variada y equilibrada prolongada en el tiempo, eligiendo de este modo:

Cereales y Legumbres: trigo, avena, cebada, maíz y todos sus derivados, como así también la soja, lentejas, porotos, garbanzos, habas. Ellos nos van a dar la energía duradera para poder realizar las actividades durante todo el día. Y son aún más nutritivos los cereales integrales (pan, galletitas, barritas de cereal).Frutas y Verduras: hay gran cantidad en el mercado, debemos variar los colores, combinar verduras verdes, amarillas, rojas, de tallos, de hoja, etc. De la misma forma con las frutas; variar entre frutas cítricas, rojas, blancas. Este grupo es fundamental, ya que nos aportan vitaminas, minerales, fibra y agua.Lácteos: todos conocemos la gran importancia del calcio durante toda la vida, pero en este período debemos lograr la osificación del bebé, aportándole a través de la leche, yogurt, quesos, ricota. Lo que es importante destacar, es que durante la lactancia la transferencia de calcio de la mamá a la leche, es relativamente independiente de la ingesta de calcio materno.Carnes y Huevo: el mineral fundamental que nos aporta este grupo es el "hierro" y en este punto las estadísticas son alarmantes, ya que se estima que el 40% de las madres sufren de anemia, así como la deficiencia de hierro es la carencia nutricional más frecuente en el embarazo, se asocia con menos aumento de peso durante el mismo, pudiendo tener consecuencias indeseables en el bebé. Este grupo también nos aportará proteínas de excelente calidad


Crisis o brotes de crecimiento

 se puede producir una “crisis” o desajuste entre la oferta y la demanda de leche y que la mamá puede interpretar como un problema, pero que tiene que ver con el crecimiento del bebé.

Que el bebé llore y se ponga inquieto mientras toma el pecho cuando hasta hace unos días no lo hacía, que demande cada vez más seguido que antes, pero tome menos tiempo, y que la mamá sienta que sus pechos están más blandos y crea que no tiene suficiente leche, es una situación que a muchas les toca atravesar y que, por lo general, tiene que ver con las “crisis o brotes de crecimiento” del bebé.

Ahora, el bebé necesita generar una producción diferente en la mamá, que va también a generar una leche de otro tipo de calidad, no porque sea mejor que la que está produciendo, sino porque va a tener los componentes adecuados para el crecimiento y la edad de este bebé que se la está pidiendo.

Como todos los bebés las experimentan en edades parecidas, es posible identificarlas y estar preparadas. Aproximadamente ocurren a las 3 semanas, al mes y medio y a los 3 meses de vida, pero esto no es exacto y puede variar en función de cada bebé y cada mamá.



A las 3 semanas


Hay mamás que se encuentran con que, de un día para el otro, su bebé aumenta la demanda, no pasan dos horas sin que quiera tomar de nuevo, le cuesta más dormir que antes y solo se calma prendido al pecho.

Todo esto lleva a que muchas piensen que no tienen suficiente leche y que su bebé está pasando hambre, sobre todo si los pechos están más blandos y pareciera que no producen como antes. Entonces, deciden incorporar leche de fórmula o abandonar la lactancia definitivamente.

Sin embargo, aunque sea agotador, es importante continuar con la lactancia exclusiva porque esto se debe a que el bebé está pasando por una de las “crisis o brotes de crecimiento” y necesita aumentar la cantidad de leche que fabrica la madre.

Como el pecho fabrica en función de la demanda, la única manera que tiene el bebé de aumentar la producción es prenderse más seguido al pecho.

Esta situación suele extenderse durante 3 o 4 días, aproximadamente. Una vez pasado este tiempo, y si la mamá respondió a la frecuencia demandada por su bebé, el cuerpo registra la cantidad y calidad que el bebé necesita y la lactancia vuelve a los parámetros anteriores.



Al mes y medio


La segunda crisis llega hacia el mes y medio de vida. En ese momento, el bebé vuelve a experimentar una mayor necesidad de leche y, como en el caso anterior, comienza a demandar más seguido.

Esto suele venir acompañado de una actitud distinta: el bebé se pone inquieto cuando está al pecho, lo suelta y vuelve a prenderse, llora, se pone tenso, arquea la espalda y/o tensa las piernas (aún prendido al pecho) como si no le gustara lo que está pasando.

Como en la crisis anterior, todo vuelve a la normalidad pasados unos días (en este caso, alrededor de una semana) y la lactancia recupera sus patrones habituales.



A los 3 meses


En el caso de la crisis de los 3 meses, como se trata de un bebé que ya no es recién nacido, hay otras características que se agregan: el bebé ya no demanda tanto, cuando toma, lo hace durante escasos minutos y se distrae fácilmente, además, llora al poco tiempo de haber empezado a tomar, aumenta menos de peso (lo cual es esperable), se succiona la mano o los dedos -señal que puede ser interpretada como hambre- y hasta hace menos deposiciones que antes.

Si encima la madre nota sus pechos más blandos, puede que crea que el bebé necesita un suplemento porque ya no le alcanza con lo que produce y así comienza la lactancia mixta, que muchas veces termina en el abandono de la lactancia materna. Sin embargo, esta crisis, así como las anteriores, es completamente superable si se la entiende como tal:

A partir de los 3 meses los bebés logran tomar en pocos minutos lo que antes les costaba más y por eso puede que estén menos tiempo prendidos al pecho, lo que no significa que lo estén rechazando.A esta edad, el cerebro se está desarrollando rápidamente y sus sentidos se agudizan. Ahora el bebé no solo ve mucho más sino que percibe los sonidos mucho mejor y todo esto le abre las puertas a un nuevo mundo por conocer. Por eso, mientras toma el pecho se distrae fácilmente ante distintos estímulos, como la voz de su madre o de su padre, las luces de la televisión, e incluso ante el rostro de mamá al que, muchas veces, entre toma y toma, se detiene a sonreír.Ahora llora cuando toma el pecho y pareciera que no logra sacar la leche que necesita. También es posible que la madre perciba menos la bajada de leche (que ya no sienta presión en el pezón cuando esto sucede o goteo en el otro pecho).

Esto tiene una simple explicación: las glándulas mamarias ahora están preparadas para producir leche cuando el bebé lo necesite, en unos minutos de succión se desencadena el reflejo de eyección. Esta demora puede impacientarlo porque antes no ocurría y ahora debe aprender a esperar su alimento.

Por otro lado, es normal que a esta altura la mamá ya no sienta la presión de la bajada de la leche, sus pechos no goteen y no estén hinchados. Nada de esto significa que estén “vacíos” o que no produzcan más leche, al contrario, la leche se produce por efecto de la demanda del bebé.



Cómo superar las crisis


En principio, hay que confiar en que el cuerpo es inteligente y que ante la demanda del bebé, producirá lo que él necesita. Entonces, hay que olvidarse de los relojes y ponerlo al pecho cada vez que lo pida porque es la única manera de aumentar la producción: cuanto más mame el bebé, más leche se producirá.

Si se muestra reacio a tomar el pecho o a seguir tomando por más tiempo y llora mucho, no hay que forzarlo e insistirle por demás porque esto puede provocar un rechazo real y generar un problema donde antes no lo había.

En el caso de que el problema sea que se distrae mucho con los estímulos externos, tratar de buscar un lugar tranquilo, con luz tenue y silencioso para que la toma sea más relajada y sin tantas interrupciones.

No esperar a que llore para ponerlo al pecho porque a esa altura puede estar muy inquieto y esto le hará más difícil prenderse bien.

Y paciencia, mucha paciencia porque esto también pasará.


Lactancia inducida

Recuperar la lactancia tras un parón es posible
Volver a amamantar al bebé tras un descanso es viable, señala la Asociación Española de Pediatría
Algunas mujeres dejan la lactancia al poco tiempo de empezarla. La tensión de los primeros días después del parto y las dificultades que encuentran muchas madres primerizas son las principales causas de este abandono. En otras ocasiones, el parón es obligado (por enfermedad, parto prematuro u hospitalización). Sin embargo, pasado un tiempo, cuando desaparece la ansiedad y el estado emocional o físico negativo que condujo a la renuncia de la lactancia, algunas de estas mamás desean volver a amamantar a sus pequeños.

¿Pueden tener estas mujeres una segunda oportunidad? Según la señala 'Guía de lactancia materna para profesionales', editada por la Asociación Española de Pediatría, relactar, es decir, volver a la lactancia, es posible. Pero para lograrlo, es necesario que la mujer cuente con un importante apoyo tanto técnico como emocional, puesto que es un proceso difícil y laborioso en muchos casos.

Pautas necesarias para volver a la lactancia
El plan de relactación debe adaptarse a las circunstancias específicas de cada madre y de cada bebé. No obstante, las líneas básicas incluyen estimular la producción de leche, suplementar la alimentación del bebé mientras que acepta el pecho de nuevo, así como utilizar un relactador para acompañar la leche materna durante las tomas.

Estimular la producción de leche
El primer paso para volver a establecer la lactancia consiste en recuperar la producción de leche. La mejor forma de lograrlo es a través de la estimulación del pecho. El método más conveniente y deseado es la succión del propio niño, por eso, los especialistas recomiendan ofrecerle el pecho con la mayor frecuencia posible (cada una o dos horas).
Si el bebé rechaza la alimentación natural, es preciso estimular la producción mediante el vaciado manual o mecánico de los senos, pero sin dejar de poner al pecho al pequeño hasta conseguir que lo agarre. Es asimismo importante ofrecerle abundante contacto piel con piel.

Suplementar la alimentación del bebé mientras que acepta el pecho de nuevo
Durante las primeras semanas, hasta que la producción de leche se restablezca y permita alimentar al bebé a través de la lactancia de forma exclusiva, será necesario complementar las tomas con leche de fórmula.

Estimular la producción de leche es importante para amamantar tras un tiempo de interrupción.

Es importante que este suplemento no se administre con un biberón, puesto que puede propiciar que el bebé se acomode a la tetina artificial y rechace la succión del pecho. Los especialistas recomiendan alimentar al niño con un vasito o, en todo caso, con una jeringa o cucharilla, y retirar de forma paulatina la alimentación suplementaria a medida que se incrementa la producción de leche materna.

Utilizar un relactador para acompañar la leche materna.

En ocasiones el bebé rechaza el pecho que su madre le ofrece tras el parón, debido a la frustración de succionar y no lograr extraer suficiente leche. Para evitar este rechazo, y a la vez garantizar la nutrición del pequeño, se aconseja el uso de un relactador o suplemento del amamantamiento. Este artilugio consiste en una bolsa, biberón o vaso en el que se introduce la leche de fórmula y en el que se inserta una pequeña cánula, o tubo fino, por el que pasa el alimento. El relactador se coloca junto al pezón de forma que, al succionar, el bebé recibe la leche del depósito a la vez que la leche materna.

La edad del niño, el tiempo de interrupción y la técnica influyen en el éxito
Seguir los pasos señalados es importante. Pero hay otros factores que influyen cuando se trata de tener éxito con la lactancia tras un tiempo de interrupción. La guía de lactancia de la Asociación Española de Pediatría destaca como requisito que la iniciativa "parta de la propia madre", así como que el deseo de relactar no responda a un sentimiento de culpabilidad.

Por su parte, el grupo Alba de apoyo a la lactancia incide en que el factor fundamental del éxito es "que el bebé succione de forma correcta". Esta habilidad del pequeño puede estar condicionada por distintos aspectos:

Edad del bebé. Cuanto más pequeño sea el niño, más fácil le será volver a amamantar. Los menores de tres meses aceptan mejor el pecho que los de mayor edad.

Tiempo de interrupción. Cuanto menor sea el tiempo transcurrido desde que el bebé dejó de lactar, mayores serán las posibilidades de éxito en la relactancia.

Técnica de alimentación. La forma de alimentar al bebé durante la interrupción de la lactancia puede influir de forma significativa en la relactación. Tienen mayor facilidad para volver a succionar el pecho los bebés que hayan sido alimentados con cucharilla o jeringa, que los que se hayan acostumbrado a la tetina del biberón.
Otro detalle a tener en cuenta es que si se trata de una lactancia compartida entre dos madres es importante que los primeros días el bebé tome el calostro de la madre que ha dado a luz. A partir del cuarto día, si ya existe subida de leche en la madre biológica, ya podrá compartirse el momento.

La cantidad de leche producida es muy variable a pesar de utilizar la misma pauta. Conseguir una lactancia exclusiva a menudo no es posible, pero aquí lo más importante es reforzar el vínculo con el bebé y nutrirle, aunque sea parcialmente, con un ingrediente natural y de alta calidad.

Recordemos que la inducción de la lactancia es un proceso largo y que requiere dedicación, y no todo el mundo está dispuesto a ello y no por eso es menos madre. Simplemente es una opción más que mucha gente desconoce, pero la decisión de optar por ella o no es algo realmente muy personal y nadie debe juzgarla. Y, sobre todo, recalcamos la importancia de llevarla a cabo bajo control médico.

Uso de la sonda de lactancia

Introducción
Una sonda de lactancia (suplementador o relactador) es un dispositivo que le permite a la madre que amamanta suplementar a su bebé con leche materna, fórmula o agua de glucosa con el agregado de calostro(agua de glucosa pura, generalmente, sólo debería usarse el 1ro y 2do día después del nacimiento) sin utilizar biberones. El uso temprano de la tetina puede provocar que el bebé se "mal acostumbre" o que tenga "confusión tetina-pezón", y esto interfiere con la forma en que el bebé mama del seno. Mientras mejor mame el bebé, más fácil le será obtener la leche. Si el bebé no obtiene buena cantidad de leche del seno, se puede dormir o dejar el seno cuando el flujo disminuye. Además, el bebé puede rechazar el seno, aumentar muy poquito o bajar de peso y hasta deshidratarse. Puede también provocar dolor en los pezones a la madre. Aunque las tetinas no siemprecausan problemas, su uso cuando las cosas van mal, raramente las mejora, y generalmente, las empeora. La sonda de lactancia es por mucho, el mejor método para suplementar, si suplementar es realmente necesario. (Sin embargo, colocar correctamente al bebé, hace que el bebé obtenga más leche y por lo tanto es a menudo posible evitar la suplementación). Es mejor que usar jeringas, tazas, alimentación con el dedo o cualquier otro método, ya que el bebé está en el seno y mamando. Los bebés, como los adultos, aprenden haciendo.Y hay más en la alimentacion materna que leche materna.
El set de sonda de lactancia consiste en un recipiente para el suplemento -generalmente un biberón con la tetina agrandada- y un tubo largo y delgado que va en el recipiente. Las sondas de lactancia se consiguen fácilmente y son muy sencillas para usar en algunas situaciones, pero no siempre. Las sondas de lactancia que se compran son particularmente útiles cuando es un bebé más grande el que necesita la ayuda o cuando la madre necesita suplementar mellizos, cuando se necesita la sonda de lactancia por período largo, o cuando hay problema con las sondas de lactancia caseras. Si bien es cierto que las sondas de lactancia que se compran no son baratas, su costo es igual a 2 semanas de la fórmula común.
Por favor notar: el uso de un tubo con una jeringa, con o sin tetina, en vez del método explicado anteriormente es innecesariamente complicado y no agrega ninguna efectividad a la técnica. Por el contrario, es más molesto.

Uso de la sonda de lactancia
1. Poner primero al bebé en el seno, y deslizar la sonda dentro de la boca del bebé al momento apropiado. Mientras mejor se agarre al seno, el bebé va a obtener más leche materna y será más fácil usar la sonda y será necesario suplementar por menos tiempo. El seno debería suavemente hacerse un lado de manera que pueda ver la comisura de la boca del bebé y la sonda sostenida entre el dedo índice y el pulgar, debe ser deslizada por el costado de la boca de manera que entre derecha hacia la parte de atrás de la boca y al mismo tiempo hacia el paladar. La sonda está en posición correcta cuando el fluido desciende por ésta en forma más o menos rápida. No se necesita llenar la sonda con fluido antes de ponerlo en la boca del bebé.

2. También se puede prender el bebé al seno y a la sonda al mismo tiempo, ésta se ubica a lo largo del seno hasta el pezón. Mientras mejor se agarre al seno, más fácil va a ser el uso de la sonda.
Asimismo, mientras mejor se prenda el bebé al pecho, hay más probabilidad de que en corto tiempo deje la sonda. Por lo tanto, ubicar al bebé en forma adecuada y lograr que se prenda al seno en forma correcta es muy importante.

3. La sonda puede ser adherida al seno con tela-adhesiva, si la madre lo desea, aunque no es realmente necesario y no siempre ayuda.

4. La sonda no necesita pasar el final del pezón, sólo necesita estar entre las encías del bebé para trabajar correctamente. Parece funcionar mejor si se ubica la sonda en el costado de la boca del bebé en forma directa sobre la lengua (hacia el paladar). Ciertas veces es beneficioso que la madre sostenga la sonda con el dedo ya que algunos bebés tienden a empujarla fuera de posición con la lengua.

5. El biberón que contiene el suplemento no debe estar más alto que la cabeza del bebé. Si la sonda funciona sólo estando más alta que la cabeza del bebé algo no está bien. Sostenga la botella más alta sólo si lo sugiere el doctor o el especialista.

6. A menos que le instruyan de otra manera, es mejor usar la sonda con cada mamada (toma), aunque algunas madres encuentran que es más fácil no usarla durante la noche.

7. No corte el final de la sonda. Funciona bien tal como está.

8. No debería llevarle al bebé una hora para tomar una onza (15ml) de leche con la sonda de lactancia. Si es así, la sonda probablemente no está colocada correctamente o el bebé no está bien prendido, o ambas cosas. Cuando la sonda de lactancia está bien colocada, la toma será de 15 a 20 minutos para beber una onza (15ml) de suplemento, normalmente menos.

9. Un consejo para hacer su uso más fácil: Use camisas con bolsillos en el pecho y ponga la botella en el bolsillo.

Limpieza del dispositivo
1. No hierva la sonda. No está hecha de material que pueda hervirse.

2. Después de utilizarla, limpie la botella y la tetina como siempre. No hierva la sonda. La sonda debe vaciarse después de su uso y enjuagarse con agua caliente (haga pasar agua caliente por adentro de ésta) luego, déjela secar. El jabón no es necesario, puede usarlo si lo desea pero asegúrese que haya enjuagado la sonda muy bien. Las sondas tienden a endurecerse y por lo tanto se vuelven no aptas para su uso al cabo de una semana.

Separación del bebé de la sonda de lactancia.

1. Esté en contacto con la clínica de lactancia materna (o con un Grupo de Apoyo local) para que le enseñen cómo separar al bebé de la sonda de lactancia.

2. La separación del bebé de la sonda de lactancia puede tomar varias semanas o sólo un corto plazo. No se desanime ni trate de forzar la separación. Generalmente, la cantidad de leche requerida en la sonda de lactancia aumenta en 1 o 2 semanas, luego se nivela durante un período de tiempo variable antes de disminuir. El proceso completo puede tomar de 2 a 8 semanas, aunque algunas madres han usado el método durante unos días, mientras que otras no han podido dejarlo. Muchas veces ocurren grandes mejoras después de mucho tiempo sin cambios.

3. Observe al bebé alimentarse. Si no sabe si está bebiendo, pregunte. Ponga al bebé al seno, déjelo que se alimente siempre que esté succionando y bebiendo, luego use compresión del seno para mantener al bebé tomando, luego repita el proceso en el otro seno. Puede volver al primer seno y continuar de un lado al otro mientras que el bebé siga tomando. Después de terminar de alimentarlo de los 2 senos, inserte la sonda en la boca del bebé y permita que se alimente hasta que esté satisfecho.

4. La botella de la sonda de lactancia se puede bajar 6 a 12 pulgadas (17 a 30 cm) por debajo de la cabeza del bebé, pero hágalo solamente si el bebé está bebiendo muy rápido.

Coeficiente intelectual y Lactancia

La compleja relación entre lactancia materna e inteligencia es un antiguo debate, en el que los estudios científicos no han sido concluyentes. Ahora, un estudio publicado en PNAS explica el efecto que tiene la utilización de leche materna o de fórmulas comerciales sobre la futura inteligencia de esos niños.
Los autores del estudio utilizaron datos de unos 3000 niños del Reino Unido y de Nueva Zelanda, nacidos entre los años 70 y 90, que habían sido sometidos a un test de inteligencia al llegar a los 5 años. Además, se sabía cuáles niños habían recibido lactancia materna y cuáles no. A continuación, los investigadores estudiaron en todos ellos las variantes de genes que están implicados en el metabolismo de las grasas, ya que se piensa que algunas grasas presentes en la leche materna pueden favorecer el desarrollo del cerebro.
Los resultados fueron concluyentes al estudiar un gen llamado FADS2, que procesa los ácidos grasos y del que existen dos variantes. En los niños que tienen 2 copias de una de las variantes, el tipo de leche utilizada durante la lactancia no influyó en su rendimiento en los tests de inteligencia. En cambio, los niños que tienen al menos una copia de la otra variante tuvieron una media de 7 puntos más de rendimiento en los tests cuando habían recibido lactancia materna, lo que supone una diferencia notable respecto a los niños alimentados con leche comercial.
El mensaje es que la utilización de leche materna durante la lactancia se traducirá en un mayor rendimiento intelectual en la escuela, al margen de otros factores, pero sólo en aquellos niños que tienen una determinada variante del gen FADS2. Dado que el 90% de la población tiene al menos una copia de esta variante, el hallazgo tiene implicaciones importantes. En el 10% restante, el tipo de leche recibido durante la lactancia no influirá en el rendimiento en los tests de inteligencia.
Javier Novo. Departamento de Genética.

Las diez claves de la Lactancia Materna

Amamanta pronto, cuanto antes, mejor. La mayoría de los bebés están dispuestos a mamar durante la primera hora después del parto, cuando el instinto de succión es muy intenso. Amamantar precozmente facilita la correcta colocación al pecho.

Ofrece el pecho a menudo día y noche. Hazte a la idea de que pasarás mucho tiempo amamantando a tu bebé durante estas primeras semanas. Un recién nacido normalmente mama entre 8 y 12 veces en 24 horas. No mires el reloj y dale el pecho cada vez que busque o llore, sin esperar a que "le toque". Así establecerás un buen suministro de leche.

Asegúrate de que el bebé succiona eficazmente y en la postura correcta

Permite que el bebé mame del primer pecho todo lo que desee, hasta que lo suelte. Después ofrécele el otro. Unas veces lo querrá, otras no. Así el bebé tomará la leche que se produce al final de la toma, rica en grasa y calorías, y se sentirá satisfecho.

Cuanto más mama el bebé, más leche produce la madre. Es importante respetar el equilibrio natural y dejar que el bebé marque las pautas, mamando a demanda. No es necesario sentir el pecho lleno; la leche se produce principalmente durante la toma gracias a la succión del bebé.

Evita los biberones "de ayuda" y de suero glucosado. La leche artificial y el suero llenan al bebé y minan su interés por mamar, entonces el bebé succiona menos y la madre produce menos leche.

Evita el chupete, al menos durante las primeras semanas, hasta que la lactancia esté bien establecida. Un recién nacido ha de aprender bien cómo mamar del pecho, y tetinas artificiales como el biberón o el chupete pueden dificultar este aprendizaje.

Recuerda que un bebé también mama por razones diferentes al hambre, como por necesidad de succión o de consuelo. Ofrecerle el pecho es la forma más rápida de calmar a tu bebé.

Cuídate. Necesitas encontrar momentos de descanso y centrar tu atención más en el bebé que en otras tareas. Solicita ayuda de los tuyos.

Busca apoyo. Tu grupo local de La Liga de la Leche tiene la información y el apoyo que toda madre lactante necesita.© La Liga de la Leche Internacional 2005

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