sábado, 27 de febrero de 2016

Cómo saber si tu bebé obtiene suficiente leche

Cómo puedo saber si mi bebé está obteniendo suficiente leche?Durante las dos primeras semanas puede que te preguntes si tu bebé está obteniendo leche suficiente, especialmente si quiere mamar a todas horas o si lo ves inquieto luego de las tomas. La leche materna se digiere en sólo dos horas, por lo que es normal que tu bebé parezca hambriento todo el tiempo (o sea, entre cada una y tres horas) una vez que han pasado el primer o segundo día de soñolencia tras el parto. 

La mayoría de los recién nacidos, a partir de los primeros tres o cuatro días de vida, quieren comer entre ocho y 15 veces diarias. En estos momentos, mientras te acostumbras a este horario, tendrás que dejar a un lado todos los planes o rutinas habituales. 
Los expertos en lactancia y los pediatras pueden saber si el bebé recibe leche suficiente viendo su peso. Los recién nacidos normalmente pierden entre el 5 por ciento y el 9 por ciento de su peso inicial, pero lo vuelven a recuperar hacia los 2 semanas de vida. A partir del quinto día desde el nacimiento tu bebé debería ir sumando una onza por día. Si te preocupa el peso de tu hijo, habla con tu pediatra. 

Hay otros métodos para comprobar si el bebé recibe la cantidad de leche adecuada y otros síntomas que pueden indicar que no ingiere la suficiente. Es raro que un recién nacido se deshidrate, pero es importante conocer las señales de una buena alimentación para que puedas alertar al médico si notas que algo no va bien.Señales de que todo va bienSabrás que tu bebé se está alimentando bien si notas lo siguiente: 

Tu bebé come cada dos o tres horas o, al menos, ocho veces al día durante las dos o tres primeras semanas.
Durante el primer mes tu bebé hace caquitas tres veces al día; para el quinto día después de nacer son de un color amarillento-mostaza. Luego del primer mes, deja de defecar tan frecuentemente. Algunos bebés pueden pasarse un día o dos sin ir al baño.
Su peso aumenta a razón de una onza diaria (alrededor de 28 gramos) a partir del quinto día y hasta los 3 meses de edad.

Ensucia siete u ocho pañales de tela al día o entre cinco y seis desechables. Los pañales desechables son más absorbentes y a veces no se distingue bien si están húmedos. Si no estás segura, quítale uno y compara su peso con uno seco. El mojado tiene que pesar un poco más. (Nota: que los pañales estén o no mojados no es razón suficiente para determinar si el bebé recibe leche suficiente. Un bebé deshidratado también puede mojar los pañales. Las heces y el aumento de peso son las mejores medidas para verificar que tu bebé está bien).

Puedes oír a tu bebé tragar cuando toma el pecho (en una habitación tranquila).

Tus senos se sienten más blandos luego de amamantar.Señales que indican que el bebé no recibe suficiente lecheEntre las señales de que tu bebé no está recibiendo suficiente leche están la mayoría de éstas: 

Tu bebé ha perdido el 10 por ciento o más del peso con que nació en sus primeros cinco días de vida. Recuerda que es normal que el bebé pierda inmediatamente entre el 5 por ciento y el 9 por ciento de su peso de nacimiento. Pero a partir del quinto día debe ir ganando peso (una onza diaria por lo menos).

Rara vez lo escuchas tragar.

Tus senos no se sienten más blandos después de amamantar.

Tu bebé se muestra inquieto o adormilado gran parte del tiempo.

El bebé tiene hoyuelos en las mejillas o hace sonidos chasqueantes al mamar.

Tu bebé ensucia menos de seis pañales por periodo de 24 horas después del quinto día desde el nacimiento.

Tu bebé no defeca al menos una vez al día o tiene heces pequeñas y oscuras a partir del quinto día desde el nacimiento.

Si notas alguna de estas cosas, habla con tu doctor. 
Una de las cosas más difíciles cuando se comienza a amamantar es sentir la seguridad de que le estás dando a tu bebé leche suficiente. No dudes en hablar con una asesora de lactancia. Normalmente te pedirán que le des de mamar mientras la experta te observa, así te podrá dar consejos muy valiosos para que la lactancia de tu bebé sea todo un éxito. 

¿Un bebé amamantado crece más lentamente que con fórmula

Kathleen Huggins
Enfermera y consultora de lactancia
No, pero su ritmo de crecimiento es diferente. 
Los bebés que amamantan tienden a crecer con más rapidez durante los cuatro primeros meses de vida. Luego, crecen con más lentitud en los meses siguientes.
Es difícil de creer, pero aún no se han elaborado gráficos de crecimiento infantil para niños lactantes; los actuales se basan en la alimentación a base de leche de fórmula, principalmente. La Organización Mundial de la Salud está realizando un estudio a nivel internacional para crear nuevas tablas de crecimiento. 
Cuando esas tablas estén disponibles, las madres que den el pecho podrán seguir con mayor exactitud el crecimiento de sus bebés. 

La caquita de tu bebé: qué es normal y qué no lo es

¡Es sorprendente el tiempo que pasamos las mamás inspeccionando la caquita en el pañal de nuestro bebé! Nos preocupamos pensando si el color y la consistencia de sus heces son normales o no, y si está evacuando demasiadas veces al día o no las suficientes. Pero lo que es normal para tu bebé depende de:La edad que tiene Si lo alimentas con leche materna o con leche de fórmulaSi ya ha comenzado a comer alimentos sólidos
Las heces de tu bebé cambiarán regularmente a medida que se desarrolle desde que es un recién nacido hasta que cumpla un año. ¡También pueden cambiar de color dependiendo del día! No te preocupes, muy pronto serás capaz de juzgar qué es lo normal para él. 

¿Cuántas veces al día debería hacer popó mi bebé?No existe una frecuencia establecida sobre cuántas veces debe hacer caquitas un bebé. En los primeros meses de vida, dependerá de si le estás dando leche materna o de fórmula. 
Los bebés amamantados que aún no comen alimentos sólidos pueden evacuar cuatro veces al día o más, o sólo una vez cada tres días. 
Los bebés que toman leche de fórmula normalmente necesitan defecar todos los días para evitar estar incómodos y padecer estreñimiento. 
Muchos bebés hacen un poco de fuerza cuando defecan, pero eso no quiere decir que exista un problema. Mientras las heces sean blandas y fáciles de eliminar, no hay motivo de preocupación. 

¿Es normal que la caquita de mi recién nacido sea de color negro?Durante el primer par de días después del nacimiento, tu bebé defecará meconio. Esto es una sustancia pegajosa, negra o verde oscura que se produce en los intestinos del bebé durante el embarazo y está formada por bilis, mucosidad, células de la pared intestinal, secreciones y líquido amniótico. 
Si bien el meconio puede ser difícil de limpiar, su aparición es señal de que los intestinos del bebé están funcionando con normalidad. 

¿Cómo será la caquita de mi bebé si lo estoy amamantando?Tu calostro o "primera leche" actúa como un laxante, y ayuda a empujar el meconio fuera del organismo de tu bebé. Una vez que te suba la leche, después de unos tres días, las heces de tu bebé cambiarán:Su color pasará de verde-café a un amarillo intenso, o mostaza. El popó amarillo puede tener un olor suave.Sus heces serán blandas, pero con textura, a veces de apariencia granulosa, y otras, grumosas.
En las primeras semanas, es posible que tu bebé haga popó durante cada toma de leche o inmediatamente después. Poco a poco su sistema digestivo se irá regulando y creará su propia rutina. Quizás evacúe a una hora similar todos los días. 
Algunos bebés alimentados con leche materna hacen popó cada pocos días o incluso sólo una vez a la semana. Mientras las heces sean blandas, y pasen con facilidad, esto no supone un problema. 
La rutina de tu bebé puede cambiar:Cuando introduzcas los alimentos sólidosSi el bebé se siente malCuando las tomas de leche materna se reduzcan¿Cómo serán las caquitas de mi bebé si lo alimento con fórmula?Si alimentas a tu bebé con leche de fórmula, notarás que sus caquitas son distintas:Son más voluminosas que las heces de un bebé amamantado, ya que la fórmula no se digiere tan completamente como la leche maternaSon de color amarillo pálido o café amarillentoEl olor será bastante fuerte, más similar al olor de las heces adultas
Los bebés alimentados con fórmula tienen más tendencia a padecer estreñimiento que los bebés lactantes. Habla con tu doctor si crees que tu bebé tiene un problema. 

¿Cambiarán las caquitas de mi bebé si paso de la leche materna a la de fórmula?Si vas a cambiar de la leche materna a la de fórmula, es importante hacerlo lentamente, durante un periodo de varias semanas. 
Esto le dará tiempo al aparato digestivo del bebé para adaptarse y evitar el estreñimiento. También reducirá el riesgo de dolor, inflamación y mastitis en tus senos. 
Una vez que tu bebé se haya adaptado al biberón, es posible que su rutina de evacuación pase a ser completamente diferente. 

¿Cómo cambiará la caquita de mi bebé cuando empiece con los alimentos sólidos?Cuando introduzcas los alimentos sólidos en la alimentación de tu bebé, sus heces cambiarán mucho. Los alimentos que coma influirán directamente en el aspecto de su popó. Por ejemplo, cuando le des puré de zanahorias, sus heces serán de color anaranjado intenso. 
A medida que pruebe alimentos con mayor textura, notarás que los más ricos en fibras, como las pasas, se eliminarán directamente y aparecerán enteros en el pañal. Cuando tu bebé crezca un poco más su tracto digestivo se desarrollará lo suficiente como para digerir la fibra con mayor eficacia. 
A medida que empiece a comer una variedad de alimentos, sus heces se volverán más gruesas, más oscuras ¡y mucho más olorosas! 

¿Qué tipo de caquita no es normal?Diarrea
Tu bebé puede tener diarrea si presenta los siguientes síntomas:Heces muy líquidasDefeca más a menudo o más cantidad de lo normalLas heces le salen de forma explosiva, como proyectiles
Es menos probable que un bebé amamantado sufra diarrea, ya que la leche materna ayuda a prevenir el crecimiento de las bacterias que la causan. 
Los bebés alimentados con biberón son más propensos a contraer infecciones, por eso es fundamental esterilizar los biberones y mamilas (tetinas) y lavarse bien las manos. 
Si tu bebé tiene diarrea, la causa puede ser:Una infección, como una gastroenteritisDemasiadas frutas o jugoUna reacción a alguna medicaciónSensibilidad o alergia a algún alimento
Si estás alimentando a tu bebé con leche de fórmula, podría estar teniendo una reacción a la marca de fórmula que usas, pero, antes de cambiarla, habla con tu pediatra por si existiera alguna otra causa. 
Si a tu bebé le están saliendo los dientes, podría tener las heces un poco más sueltas, pero la dentición no causa diarrea. No asumas que tiene diarrea debido a la dentición, ya es más probable que la causa sea una infección. 
En un bebé mayorcito, la diarrea podría ser síntoma de estreñimiento severo. En esos casos, heces nuevas se cuelan alrededor de heces duras que bloquean el intestino. 
La diarrea debería mejorar sin tratamiento en 24 horas. Si no mejora, es recomendable que el doctor revise a tu bebé, ya que corre el riesgo de deshidratarse. 

Estreñimiento
Muchos bebés se ponen rojos y hacen fuerza para eliminar las heces. Esto es normal. El estreñimiento, por otra parte, es cuando:A tu bebé le cuesta eliminar las hecesLas heces son bolitas secas y pequeñas, o grandes y durasTu bebé está irritable, y llora y se esfuerza mucho cuando defecaSu pancita se siente tensa cuando la tocasSus heces tienen vetas de sangre. Esto puede deberse a fisuras anales (pequeñas heridas en la piel del ano) que surgen al defecar heces duras.
Los bebés amamantados no tienden a sufrir tanto estreñimiento como los bebés alimentados con fórmula, ya que la leche materna contiene todos los nutrientes adecuados para mantener sus heces blandas. 
Mezclar la leche de fórmula con una cantidad excesiva de polvo puede causar estreñimiento. Cuando prepares un biberón, sigue cuidadosamente las instrucciones. Asegúrate de poner primero el agua hasta el nivel recomendado, y después añade el polvo. 
Otras causas de estreñimiento pueden ser:FiebreDeshidrataciónCambios en la cantidad de líquido ingeridoCambio de alimentaciónAlgunos medicamentos
Algunas veces los bebés mayorcitos se restriñen porque están tratando de evitar dolor. Por ejemplo, pueden tener una fisura anal. Esto se puede convertir en un círculo vicioso. Tu bebé se aguanta las ganas de defecar y se restriñe todavía más, y cuando finalmente hace popó, el dolor es más intenso. 
Llama al pediatra o lleva al bebé a la consulta si está estreñido, especialmente si notas sangre en las heces, para que revisen todas las causas posibles. 
Probablemente te recomendará aumentar la cantidad de líquidos que toma, así como la cantidad de fibras en la dieta si tu bebé ya está ingiriendo alimentos sólidos. Una forma de hacerlo es dándole ciruelas o chabacanos (albaricoques) en puré. 

Caca verde
Si las heces de tu bebé son verdes y espumosas, es posible que esté ingiriendo demasiada lactosa (el azúcar natural que se encuentra en la leche materna). Esto sucede cuando se alimenta con frecuencia, pero no bebe la leche más cremosa que es la que sale al final de la toma. Asegúrate de que tu bebé vacíe por completo un pecho antes de darle el otro. 
Si los síntomas perduran más de 24 horas, consulta con tu pediatra para tratar de determinar el origen del problema. La causa puede ser:La marca de fórmula que usas. Algunas hacen que el popó sea verde oscuro.Una alergiaEfectos secundarios de una medicinaLa rutina de alimentaciónUn parásito intestinal

Heces muy pálidas
Puede ser un síntoma de ictericia. La ictericia es común en los recién nacidos y usualmente desaparece a las dos semanas de nacer. Sin embargo, si dura más, puede ser un problema. 
Llama al doctor para que revise al bebé, aún si no presenta otros síntomas de ictericia. 

Vetas de sangre
Si tu bebé está estreñido, su popó puede tener vetas de sangre, ya que el estreñimiento puede causar fisuras anales, que sangran cuando defeca. Pero consulta siempre con tu pediatra si aparecen, para descartar cualquier otra causa.


13 estrategias para calmar a un bebé que padece de cólicos

Consejos para calmar a tu bebéTen en cuenta que puede llevarte un tiempo descubrir la mejor forma de calmar a tu bebé, porque lo que funciona con un niño no funciona con otro. Primero que todo, es importante que el doctor examine a tu bebé para asegurarse que no existe una condición médica subyacente o algún problema alimenticio que cause el llanto.

A continuación podrás leer algunas estrategias que te serán útiles para calmar el llanto de tu bebé:
1. Prueba probióticos
Los estudios han demostrado que los bebés que padecen cólico tienen una microflora intestinal diferente a la de los bebés que no sufren de cólico. Los probióticos (en particular el denominado Lactobacillus reuteri) han ayudado a reducir los síntomas del cólico en algunos de estos bebés. Habla con el doctor de tu pequeño sobre esta opción y pídele recomendaciones. 

2. Usa un termo con agua tibia
A algunos bebés les gusta la sensación de un recipiente de agua tibia sobre el estómago. Llena con agua tibia uno de esos termos o botellas especiales para el agua caliente, y envuélvela en una toalla. Pon el recipiente sobre tu estómago y echa a tu bebé encima tuyo. 
Ten mucho cuidado de que el agua no esté demasiado caliente. Lo que a ti te parece tibio puede ser demasiado caliente para la sensible piel de un bebé. 

3. Dale un suave masaje
Tu bebé puede disfrutar un suave masaje o bien, puede ser que se sobrestimule con el masaje. Presta atención a su reacción. (Por cierto, aún no se ha comprobado que el cuidado quiropráctico ayude a aliviar el cólico). 

4. Haz ruido
A los bebés les gustan los sonidos que les recuerdan el rítmico latido de tu corazón, y los ruidos que oían en tu vientre. Aquí tienes algunas estrategias que podrían lograr que tu bebé se sienta mejor:
Coloca su sillita cerca de la secadora de ropa en funcionamiento.Mete a tu bebé en un portabebés frontal mientras tú pasas la aspiradora.Enciende el extractor de aire de la cocina.
Otra opción son los CD que incluyen sonidos parecidos a los que tu bebé escuchaba en tu vientre o aquellos de la naturaleza como cascadas (claro que también puedes bajarlos directamente de tu computadora o teléfono celular). 

5. ¡Silencio!
Aunque a algunos bebés les reconforta el movimiento, el ruido y la actividad, otros necesitan menos estímulos y responden mejor al silencio, la quietud y la oscuridad. 

6. Muévelo
A los bebés les tranquiliza moverse suavemente, así que usa silla mecedora o vibradora o un columpio de bebé. También le puede gustar pasear por la casa metido en una mochila frontal o una cangurera. Posiblemente prefiera estar bastante alto, cerca de tu pecho y del latido de tu corazón. Da suaves rebotes arriba y abajo en esta posición, mientras mantienes a tu bebé bien agarrado. 

7. Pasea en auto
Muchos padres afirman que un paseo en auto, con su movimiento, ruido y vibración, es santo remedio para el cólico. Pon a tu bebé en su asiento del auto y sal a manejar para ver si el paseo alivia tu bebé. (Pero no enciendas el coche y te quedes en el garaje o cochera, ya que esto no es seguro). 

8. Prueba a cambiar de ambiente
Si estás adentro, sal a dar un paseo, ya sea con tu bebé en la carreola (cochecito), la cangurera o una mochila frontal. Ver, oler y oír cosas nuevas, y el aire fresco y los movimientos rítmicos al caminar, pueden ayudarte a calmarlo y quizás se quede dormido. Por otro lado, si has estado toda la mañana afuera con tu bebé, quizás necesita un rato tranquilo en casa. 

9. Prueba una posición diferente
Tu bebé puede sentirse más cómodo cuando lo cargas en los brazos, o puede que prefiera una posición que le permita estar más erguido. También es posible que le encante cuando lo acuestas boca abajo sobre tu regazo. Cuando esté molesto, trata diferentes posiciones para ver cuál es la que más le gusta. 

10. Envuélvelo
Piensa en lo apretadito que estaba tu bebé en el útero antes de nacer, y te harás a la idea de lo grande que el mundo puede parecerle ahora. Envolver a un bebé apretadito en una cobija (manta) ligera o una sábana, puede hacerle sentir más seguro. Si no se concentra cuando come, también puedes tratar de envolverlo. O bien, justo antes de que empiece su periodo habitual de cólico y llantos, o antes de ponerlo a dormir. 
No solamente puede ayudarlo a dormirse, sino también a permanecer dormido. Algunos investigadores han descubierto que los bebés que están envueltos duermen más profundamente que los que no lo están. Esto es porque como los bebés se estremecen y menean durante el sueño, sus propios movimientos pueden despertarlos. 

11. Baña a tu bebé
Un baño tibio durante un episodio de cólico puede distraerlo y relajarlo. A algunos bebés les encanta que los sostengan bajo la ducha, con un chorro suave cayendo sobre su espalda. A tu bebé le puede tranquilizar el golpear rítmico del agua, además del sonido. 

12. Ofrécele un chupón
Cualquier cosa que calme a tu bebé vale la pena. Para algunos bebés, succionar es el relajante ideal. Ofrécele un chupón (o chupete), incluso si bajo otras circunstancias no lo harías. O anima a tu bebé a chuparse el dedo llevándoselo suavemente a la boca.

13. Alivia los gases del estómago
Mientras que los gases no causan cólico, algunos bebés que padecen cólicos también sufren de gases porque tienden a tragar aire cuando lloran. Lee aquí cómo sacarle el aire a los bebés.
¿Será que mi bebé no tolera ciertos alimentos?Otra causa de problemas estomacales que es similar al cólico (pero no lo causa) es una intolerancia o alergia a la proteína de la leche de vaca u otros alimentos. Si crees que eso podría ser la causa de los problemas de ti bebé, a continuación leerás algunas cosas que puedes tratar. 
Adapta tu dieta si estás amamantando
Si crees que tu bebé puede ser sensible a algo contiene tu leche materna, habla con tu doctor. Prueba a eliminar los productos lácteos (leche, queso, yogur) durante un par de semanas, que es el tiempo que tarda la proteína de la leche de vaca en desaparecer de tu leche. 
Si esto no te da resultado, es recomendable que consideres si son otros alimentos, aparte de los productos lácteos, los que pueden estar afectando a tu bebé. Existe mucha controversia en cuanto a qué productos son problemáticos (y la investigación sobre el tema tiene resultados contradictorios), pero los principales sospechosos son los siguientes:

Harinas
Para detectar si alguno de estos alimentos está afectando a tu bebé, evítalos todos durante algunos días. Luego, después de unos días, reincorpora estos alimentos uno a la vez. Eso te servirá para ver si bebé tiene alguna reacción a un alimento antes de probar el siguiente. Este proceso puede llevar algún tiempo, pero si elimina los episodios de llanto prolongado de tu bebé, vale la pena. 

Pregunta si puedes cambiar la fórmula
Ten en cuenta que la leche de fórmula tampoco suele causar cólico, pero si tu bebé llora en exceso, vale la pena probar con un cambio de marca. Pregúntale a tu doctor si puedes usar una fórmula que contenga proteína presente en la leche de vaca parcial o extensamente hidrolizada. 

Prepara un remedio natural
Los padres han tratado el cólico de sus bebés durante generaciones con remedios naturales como tés de hierbas suaves (especialmente hinojo, eneldo, anís, menta, y manzanilla). Tienes que tener mucho cuidado con las dosis, así que consulta primero con un herborista de confianza y habla siempre con el doctor de tu bebé. Algunas mamás que amamantan aseguran que cuando ellas beben estos tés, sus bebés se mejoran. 

Frenillo en los bebés

Cuándo operar el frenillo a tu hijo
Debajo de la lengua existe una pequeñísima y delgada membrana llamada frenillo, que algunos pequeños tienen demasiado tirante, lo que les dificulta la alimentación,
Silvia Castillo. Enfermera.
La lengua es un órgano muscular importantísimo, que debe gozar de gran movilidad para poder realizar sus diversas funciones dentro de la boca (permite la ensalivación, la succión, la deglución, la articulación de sonidos y palabras...).

El tamaño de la lengua en el momento del nacimiento varía mucho de unos niños a otros, pero suele ser gorda, si la comparamos con la boca, y relativamente corta. Pero aun así, la mayoría de los pediatras no son partidarios de seccionar el frenillo a los niños tan pequeños, por dos motivos esenciales:
Porque lo normal es que con el paso de los meses y el crecimiento general de la boca, esta membrana se acabe alargando de forma natural.Porque los niños que tienen frenillo, cuando succionan la leche, hacen más fuerza con el maxilar inferior que el resto de los pequeños, un ejercicio que favorece la formación del mentón.

UNA ALTERACIÓN INCÓMODA
Sin embargo, tendrás que consultar al pediatra de tu hijo si ya tiene12 meses y, aunque en la clínica donde nació te aseguraron que la alteración del frenillo se le iba a solucionar con el tiempo, aún sigue presentando estos síntomas:
Tiene el frenillo demasiado cerca de la punta de la lengua.Le cuesta trabajo sacar la lengua.No puede tocarse la bóveda palatina con la punta de la lengua.Come con dificultad: tarda muchísimo en terminar porque no traga bien, se sofoca si come a un ritmo normal, hace movimientos raros con la boca...
Si efectivamente el pediatra le diagnostica una alteración del frenillo (médicamente se conoce como anquiloglosia), será necesario intervenirle.
Y es que este defecto, además de dificultarle el acto de alimentarse, hará que le resulte muy incómodo balbucear y es posible que el pequeño, en vez de seguir intentándolo, opte por no hablar, lo que retrasaría su adquisición del lenguaje.
Más adelante le impediría pronunciar algunos fonemas como la erre en su sonido fuerte, la ce, la ele o la de.

UNA SOLUCIÓN SENCILLÍSIMA
Para evitar estas posibles complicaciones y para que el niño no se dé mucha cuenta de lo que le van a hacer, lo mejor es operarle alrededor de los 12 meses.
Aunque ya sabemos que es difícil, procura no angustiarte. La cirugía indicada para la resección del frenillo lingual (frenotomía) es muy sencilla, dura sólo 20 minutos y como se realiza con anestesia local, no precisa de ninguna preparación especial.
El corte se realiza con unas tijeras estériles y no es preciso cerrarlo con puntos de sutura (la saliva favorece la cicatrización). Tu hijo no sentirá dolor y podrás llevártelo a casa el mismo día que le operen, porque no es necesario ingresarle.
Respecto al postoperatorio, no podrá tomar nada hasta que se le pase el efecto de la anestesia (entre cuatro y seis horas).
Una vez que empieces a darle de comer, hazlo con alimentos que no estén calientes, para que no le produzcan molestias. Después de cada comida tendrás que enjuagarle la boca con una gasita esterilizada humedecida en la solución antiséptica que te recomiende el especialista (tal vez tengas que rebajarla un poco con agua).
Para que no se le infecte la herida, durante los próximos días evita que se meta los dedos o cualquier juguete en la boca (y vigila bien la higiene de su chupete). Transcurrida una semana, el corte habrá cicatrizado y ya no habrá riesgo de infección.
Notarás un cambio espectacular en la forma de comer de tu hijo, lo hará con menos dificultad y con más gusto.

La mitad de las mujeres abandona la lactancia a los tres meses

La mitad de las mujeres abandona la lactancia a los tres meses
La mayoría de las retiradas se producen por motivos injustificados o por desconocimientos sobre cómo amamantar al bebé.
Elena Palacios

En torno al 80 % de las mujeres españolas amamantan a su hijo tras dar a luz, cuando el niño tiene seis semanas este porcentaje se reduce al 68 %, la cifra desciende al 52 % a los tres meses y hasta el 36 % a los seis meses después del parto.
Son los datos del Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (AEP), que con motivo de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, los pediatras han querido subrayar la importancia de amantar a los bebés hasta los seis meses de edad y después continuar dándoles el pecho junto con la alimentación complementaria.

RAZONES DEL ABANDONO
Según la AEP, las razones que explican esta tasa de abandono son diversas y, en la mayoría de los casos, injustificadas.
En muchos casos las madres creen que no tienen suficiente leche o que ésta es de baja calidad y por ello abandonan la lactancia. Pero el problema no está en la leche materna, sino en errores de la técnica de lactancia como:
Inicio tardío (por eso recomiendan poner el pecho nada más nacer).Mala posición al dar de mamar al bebé.Que el bebé agarre mal el pecho, lo que ocasiona que el niño no tome la leche suficiente o dolores en la mama de la madre.
Por otro lado, la AEP asegura que hay todavía cierto desconocimiento en el manejo de la lactancia materna entre el personal sanitario, y por esta razón no es capaz de dar soluciones a los problemas que plantean las mamás. En muchos hospitales se da al recién nacido complementos a la leche que ocasiona el inicio tardío de la lactancia.
Conscientes de esta situación la AEP ha elaborado el “Manual de lactancia materna: de la teoría a la práctica”, cuyo objetivo es orientar a los especialistas para que apoyen a las madres en este periodo.

POR QUÉ MANTENER LA LECHE MATERNA
Abandonar la lactancia pronto es contraproducente tanto para los bebés como para sus madres. Por un lado se rompe muy pronto el vínculo que el pequeño ha creado con su madre.
Se eliminan los beneficios para el bebé:
Le protege de enfermedades, como catarros, bronquitis, neumonía, meningitis o infecciones de orina.Mientras el bebé está siendo amamantado el riesgo de muerte súbita en el lactante es menorEs más difícil que en el futuro tenga problemas de salud como asma, obesidad, diabetes, infarto de miocardio o alergia.Favorece el desarrollo intelectual del pequeño
Se eliminan los beneficios para la madre:
Las mujeres que amamantan pierden el peso ganado durante el embarazo con más facilidadTienen menos riesgo de sufrir anemia tras el parto.Es más difícil que padezcan hipertensión y depresión postpartoLa osteoporosis y los cánceres de mama y ovarios son menos frecuentes en las madres que dan el pecho a sus hijos.
Con estos datos no cabe duda de que la leche materna exclusiva para el bebé es la mejor opción hasta los seis meses, tanto desde el punto de vista nutricional como emocional.

viernes, 26 de febrero de 2016

Subida de leche

¿Qué puedes hacer para facilitar la lactancia materna?La subida de la leche
Por fin tienes a tu bebé en brazos y ya te chupetea el pezón. Aunque tome poco, el calostro le aporta muchos nutrientes y en unos días empezará a fluir la leche.
Marga Castro. Asesora: Carmen García Jiménez, matrona en la Fundación Jiménez Díaz de Madrid.
Acabas de dar a luz y, de momento, lo más importante es que disfrutes de tu pequeño. Es esencial que te lo pongas al pecho cuanto antes (incluso aunque no vayas a optar por la lactancia materna) y que se lo ofrezcas a demanda, aunque solo chupetee el pezón, sin extraer apenas líquido.
En los próximos días tiene que aprender a mamar (no conviene que le den tetinas ni chupetes, para no confundirle), igual que tú tienes que aprender a darle el pecho. Y el calostro, aunque tome solo un poquito, es un maná para sus primeros días, hasta que te suba la leche definitiva.

UNAS GOTITAS DE CALOSTRO
Si has sido madre por primera vez, te sorprenderán los cambios que van a experimentar tus pechos. Es una aventura para la que el cuerpo se ha preparado a lo largo del embarazo. Dos hormonas, los estrógenos y la progesterona, se han encargado de desarrollar una compleja red de conductos por los que pronto fluirá la leche, de ahí que tus pechos ya hayan aumentado de volumen.
Al estimularte la mama tras el parto, observarás cómo salen unas pequeñas gotas de calostro, un líquido amarillento muy rico en defensas y nutrientes. Puede aparecer justo después del alumbramiento o incluso unas semanas antes del mismo. Aunque los pechos tras dar a luz están blandos y todavía han de aumentar más, no significa que no contengan suficiente alimento para el bebé.
El calostro, aunque sea en poca cantidad, posee todos los nutrientes que tu hijo necesita en este momento. Además de tener muchas inmunoglobulinas y anticuerpos, que protegen al pequeño de posibles infecciones, contiene más proteínas, minerales (sodio y potasio) y vitaminas (A y E) que la leche materna, y menos grasa, carbohidratos y lactosa, para facilitar las digestiones del bebé.
Categoría: Alimentación

Lactancia a Tándem

¿Me gustará la lactancia en tándem?

Como todo lo demás, cuando se produce la llegada de un bebé, la lactancia en tándem tiende a ser intensa e impredecible. Es probable que sea un “regalo del cielo” en muchas cosas: ayudará a prevenir la congestión de los pechos producida por la subida de la leche, ayudará a satisfacer las necesidades del niño mayor y las necesidades del bebé al mismo tiempo, manteniendo alta la inmunidad del niño mayor, proporcionando una nutrición incomparable para el niño mayor y proporcionando una solución rápida para las rabietas. Las mamás que pueden amamantar comodamente acostadas a los dos niños a la vez en realidad pueden llegar a ¡poder dormir la siesta!

La lactancia en tándem también puede llegar a ser estresante. Es posible que necesites amamantar a un niño muy cansado para ayudarle a dormir, pero el bebé no quiere que te acuestes. Es posible que el amamantar a tu hijo mayor cause una agitación intensa (tal vez, sobre todo, cuando el bebé también esté mamando). Algunas madres se sienten decepcionadas al descubrir que su relación de lactancia con su hijo mayor puede ser negativa por un tiempo. Sobre todo recuerda que tu relación con tu hijo mayor puede sobrevivir a las decepciones y sorpresas involucradas con la llegada de un nuevo bebé. Muchas madres  que amamantan en tándem descubren que las primeras semanas son las más difíciles y que las cosas son más fáciles una vez todo el mundo se ha acostumbrado a la nueva situación.

¿Cómo puedo responder a las críticas?

“He leído mucho antes de tomar esta decisión y considero que es seguro y
ventajoso para nuestra familia.” “La lactancia materna me ayuda a responder a las necesidades de mi hijo mayor mientras cuido a mi bebé.” Y la clásica respuesta de lactancia en tándem: “¡Es por eso que tengo dos!”

¿Tendré suficiente leche para los dos?

Tanto estudios como evidencia anecdótica nos aseguran que una madre
que amamanta dos o más hijos tiene la capacidad de producir grandes cantidades de leche. Al igual que en cualquier madre que amamanta, factores como la cirugía de reducción mamaria o adopción pueden afectar la cantidad de leche producida, pero normalmente las madres lactantes en tándem suelen tener problemas de exceso de leche y no de carencia.

Nutrición para la mamá

Una madre razonablemente bien alimentada puede seguir cumpliendo su
propias necesidades y las necesidades de sus hijos. Una madre que amamanta en tándem puede necesitar una considerable cantidade de calorías y el número exacto depende de la cantidade de leche materna que toman los lactantes y el nivel de actividad, el peso y el estado nutricional de la madre. Deja que tu apetito sea tu guía.

¿Mi recién nacido siempre necesita comer primero?

Aunque se te recomiende que le des siempre de mamar primero a tu recién nacido, este consejo por lo general sólo es válido en los primeros días hasta la “subida” de tu leche. Porque el calostro se encuentra en oferta limitada después del parto, querrás asegurarte de que tu recién nacido mame primero.

Dolor del pezón y congestión después del parto

Durante el embarazo, dolor en el pezón es generalmente causado por cambios hormonales. Por el contrario, si notas dolor en el pezón en los primeros días después de que nazca su bebé, debes asumir que hay un problema que necesita una solución.

La sensación de plenitud cuando se produce la subida de la leche puede ser mayor ahora que eres mamá por segunda (¡o más!) vez. La congestión es un problema común en los primeros día para las madres si está amamantando en tándem o no. Lo más importante que puedes hacer para reducir la congestión es asegurarte de que tu bebé tenga la oportunidad de mamar con frecuencia. Sin embargo, puesto que estás amamantando en tándem tienes la ayuda de tu hijo mayor para aliviar la congestión de leche. Además, cuando el pecho está un poco más vacío le facilita el agarre a tu recién nacido.

Posiciones en la lactancia en tándem

Para averiguar la mejor forma de amamantar dos a la vez tendrás que experimentar y que probar una variedad de almohadas. Puedes probar la posición cruzada (las piernas del recién nacido sobre el hijo mayor), la posición doble rugby (con el recién nacido apoyado en una almohada y tu niño sentado a tu lado con las rodillas apuntando hacia afuera) o una combinación. Puedes intentarlo acostada sobre un lado con tu hijo mayor acostado sobre ti o de rodillas detrás de ti o acostada de espaldas con cada niño apoyado en una almohada. Si te es difícil de coordinar en los primeros días, vuelve a intentarlo más tarde – ¡al final te será más fácil!

¿Hay riesgo de contagios con la lactancia en tándem?

Normalmente no es necesario tomar medidas especiales en cuanto a la higiene cuando se comparten los pechos. No hay ninguna razón para lavar los pezones o pechos entre tomas y, como siempre durante la lactancia, el uso de jabón en el pezón no es recomendable salvo en circunstancias especiales. En general, incluso si un de los niños enferma, no hay razón para tener alguna precaución especial. Para limitar la propagación de infecciones es más importante lavar las manos a menudo y las propiedades inmunológicas de la leche materna también ayudan a prevenir la propagación de infecciones.

¿Cómo puede la lactancia en tándem afectar la rivalidad entre hermanos?

Muchas madres que amamantan en tándem dicen que, “menos rivalidad entre hermanos” es una de las mayores ventajas de la lactancia en tándem. Algunos lactantes amamantancogidos de la mano y prefieren mamar juntos. Pero es importante tener en cuenta que algun trastorno emocional es natural mientras que todo el mundo se está acostumbrando a un nuevo bebé en casa. Tener expectativas realistas puede ayudarle a aceptar estos cambios con calma.

Esta información está basada en información del libro “Aventuras de la lactancia en tándem” (© 2003, LLLI) escrito por Hilary Flower.



Lactancia materna en público, una reivindicación natural

Lactancia materna: la "incomodidad" de dar el pecho en público
La mayoría de las madres son conscientes de los beneficios de la lactancia materna para sus hijos. Sin embargo, muchas la abandonan antes de tiempo. ¿Qué problemas encuentran estas mujeres para amamantar a sus bebés? La complicación de combinar la alimentación con leche materna y la actividad laboral es la principal traba que señalan.
Pero existe otro importante inconveniente para ellas: la incomodidad de dar el pecho en público, un aspecto de peso que apunta el 43% de las mujeres. Incluso el 14% de las madres opta por abandonar esta práctica por este motivo. Así lo refleja la 'Encuesta Nacional sobre Hábitos de Lactancia', un estudio impulsado por la Iniciativa Mundial de la Lactancia Materna.
Lactancia materna en público
"Las mujeres deben entender que la lactancia materna es un comportamiento natural. Exponerse al público no debería ser un problema, porque nuestros pechos tienen esa función primaria", arguye Gema Carcedo, presidenta de Multilacta, un grupo de apoyo a la lactancia.
La lactancia materna en público arrastra prejuicios y miedo a la exposición que los expertos recomiendan superar
El grupo de apoyo navarro Amagintza coincide con esta opinión. "Una madre que amamanta, lo que está haciendo es responder a una necesidad que tiene su bebé en un momento determinado", dice Beatriz Mansilla, presidenta de este grupo. Por eso, Mansilla recomienda a las mujeres que no se pregunten si hay alguien que se pueda molestar o si las estarán mirando, "estamos en pleno siglo XXI, y ya es hora de quitarse los prejuicios que nos han impuesto anteriores generaciones".
Lactancia materna fuera de casa: encontrar intimidad
Pudor, timidez, vergüenza o temor a la reacción del público. Estas son las principales razones por las que a algunas madres les resulta embarazoso amamantar a sus hijos frente a las miradas de otras personas. Es el caso de Claudia Sepúlveda, autora del blog Mami fashionista. Esta madre deja claro que no está en contra de amamantar en público, pero tampoco a favor. Y remacha: "Prefiero mil veces tomarme la molestia de ir al baño, extraer la leche y luego dársela con el biberón, que tener que sacarme el pecho en público".
Sepúlveda no es la única madre que prefiere reservar este acto para la intimidad. "Me resulta mucho más cómodo dar el pecho a mi hijo tranquilamente en casa, que en un restaurante o cafetería rodeada de gente que en algunos casos se siente incómoda", admite Ana Pérez, madre de dos hijos alimentados con leche materna. En cualquier caso, zanja esta mujer, "se trata de una decisión muy personal, por eso, hay que respetarla".
A pesar del recelo de algunas madres, al amamantar en público lo que menos se ve es el pecho, señalan las expertas. "Hay mujeres que piensan que todo el mundo las mira cuando amamantan, pero en realidad para lactar no tienes por qué enseñar nada", apunta Alba Padrós, del grupo Alba de lactancia materna. En estos casos, las camisetas de lactancia, fulares y los portabebés son algunos de los recursos que facilitan dar el pecho en público de forma discreta.
También se puede recurrir a las salas de lactancia que han creado en algunos lugares públicos para amamantar en privado, aunque hay que tener claro que "son solo una opción, en ningún caso una obligación", añade Padrós. Gema Carcedo, asesora de lactancia, comenta que "estas salas son bienvenidas, siempre que no compartan espacio con baños o aseos", una circunstancia poco higiénica.
Para superar la timidez o vergüenza inicial, estas expertas recomiendan también lactar las primeras veces en la calle en compañía de otras madres más veteranas. No sentirse sola es importante para entender que "no hay nada malo en amamantar en público", concluye Padrós.
Una lactancia materna más visible y con menos prejuicios
Imagen: Joe Shlabotnik
La normalización de la lactancia pasa por dar visibilidad al amamantamiento, y las mujeres que dan el pecho en público son las que logran educar las miradas y conseguir que, poco a poco, la lactancia sea vista por los menos habituados como algo normal.
Sin embargo, no todas las personas consideran esta práctica adecuada para llevarla a cabo en público. Algunos desafortunados incidentes revelan las trabas que aún existen: como el de una mujer en el País Vasco a la que los responsables de una piscina pública prohibieron amamantar a su bebé en las instalaciones, u otra madre en Cataluña a la que no le dejaron dar el pecho en un restaurante.
Las posturas contrarias al amamantamiento público son más frecuentes en los casos de lactancia prolongada. "Amamantar a un bebé o un recién nacido no suele ser criticado, y hasta recibes comentarios de aprobación y miradas de admiración cargadas de ternura. El problema empieza cuando el bebé crece y las miradas positivas se convierten en miradas de reprobación", confiesa Padrós.
Hay mucho desconocimiento y perjuicios, "queda mucho camino por recorrer", reconoce Mansilla. Por eso, es necesario informar -añade esta experta- a toda la sociedad, para que se entienda que una mujer no se debe esconder para alimentar a su bebé. Y, si quiere mayor intimidad, "que sea siempre por voluntad propia".

Añadir leyenda

Lactancia materna durante la noche, consejos para no agotarse .

Lactancia materna a demanda, también de noche

Un bebé lactante también tiene hambre durante la noche y, en ocasiones, hasta a horas intempestivas para la agotada madre. Sin embargo, uno de los requisitos esenciales para que la lactancia materna exclusiva resulte exitosa es que las tomas no se restrinjan a un horario: la alimentación del pequeño debe ser la lactancia a demanda.
La Organización Mundial de la Salud y la Asociación Española de Pediatría coinciden en que las tomas de leche materna deben tener la frecuencia y duración que determine el niño, tanto de día como de noche.
No obstante, las tomas nocturnas son, en general, más difíciles para las madres, puesto que interrumpen su descanso. Además, en los primeros meses el bebé mama entre una y cinco veces durante la noche, algo que puede resultar agotador.
Las tomas nocturnas de leche materna son importantes para el niño
Amamantar a un bebé de noche es esencial para el éxito de la lactancia materna
A pesar de la incomodidad, los especialistas insisten en la importancia de amamantar al bebé durante la noche. Esta práctica aumenta el éxito de la lactancia exclusiva. La razón es de peso, ya que durante la noche se incrementan los niveles de la prolactina, la hormona responsable de estimular la producción de leche materna. La liberación de prolactina, cuando el niño succiona el pecho materno, "alcanza picos más altos durante la noche", explica el 'Manual de Lactancia Materna: de la teoría a la práctica' de la Asociación Española de Pediatría. Por ello, las madres que desean mantener una lactancia prolongada deben seguir el amamantamiento por la noche.
La Asociación Española de Pediatría apunta también que saltarse las tomas nocturnas "puede provocar una pérdida excesiva de peso del bebé". El niño que no se alimenta durante la noche no recibe todas las calorías que necesita.

¿Otra razón para apoyar la lactancia nocturna? Reducir el tiempo entre las tomas disminuye el riesgo de obstrucciones en el pecho y problemas infecciosos para la madre.

Las madres que amamantan de noche duermen más
La falta de sueño y el cansancio explican que algunas mujeres traten de estirar tiempo entre tomas o sustituir alguna toma nocturna por leche de fórmula (así puede dársela otra persona).
Sin embargo, una investigación de la Universidad de California sugiere que esta solución no es la correcta. Según este estudio, los progenitores de bebés de tres meses con lactancia exclusiva duermen entre 40 y 45 minutos más que los que toman suplementos de leche artificial.
Por otra parte, la prolactina -además de favorecer la producción de leche materna-, actúa como relajante, tanto para la madre como para el niño.
Dormir con el bebé para amamantar
Dormir con el bebé en la misma cama es una práctica frecuente entre las madres que optan por la lactancia natural. Tener al pequeño al lado resulta cómodo: no es necesario levantarse para alimentar al niño, sino que basta con tenerlo cerca del pecho para que pueda succionar.
Pero compartir cama con el bebé (colecho) genera cierta controversia. Algunos especialistas, como el Grupo de Trabajo para el Estudio y Prevención de la Muerte Súbita Infantil de la Asociación Española de Pediatría, sugieren que dormir junto al niño es uno de los factores de riesgo del síndrome de muerte súbita del lactante. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud señala que los lactantes que duermen con las madres maman hasta el triple de tiempo durante la noche que los que lo hacen separados. Y concluye que, al aumentar la lactancia materna, el colecho podría proteger contra la muerte súbita.
En todo caso, "la decisión de dormir o no con el bebé lactante es de los padres", afirma la Asociación Española de Pediatría. Aunque en caso de optar por el colecho, hay que tomar algunas precauciones.
La cama debe ser amplia y el colchón bastante rígido.
Hay que evitar cobertores o edredones pesados.
Nunca fumar en la habitación donde duerme el pequeño.

Enfermedades incompatibles con la lactancia

Enfermedades incompatibles con la lactancia: unas pocas

Son muy pocas las enfermedades que excluyen la lactancia materna, ya sea por el riesgo de transmitir la enfermedad al bebé o por los efectos secundarios del propio tratamiento. Es el caso de una madre portadora del virus del sida. Otro caso es la infección provocada por el virus de la leucemia humana de células T, que causan leucemia y algunas formas de linfoma en el adulto. Ambas se transmiten por la leche materna. Sin embargo, los especialistas insisten en que solo se debe abandonar la lactancia si se dispone de fórmulas adecuadas para la lactancia artificial, ya que los estudios demuestran que si se extrae la leche y se congela, el virus queda inactivo y luego se puede administrar al bebé.
Esta es la primera recomendación para las madres portadoras del citomegalovirus. La lactancia no está contraindicada, pero deben extraerse la leche, pasteurizarla y congelarla para disminuir el riesgo de contagio. En cambio, según la Asociación Española de Pediatría (AEP), la tuberculosis activa no excluye la lactancia, ya que es una dolencia que se transmite por vía respiratoria. De hecho, desde la "Center for Pulmonary and Infectious Disease Control The University of Texas Health" aseguran que los fármacos antituberculosos pasan en poca cantidad a la leche materna y no son nocivos para el bebé, pero tampoco le confieren inmunidad. Por este motivo, la madre debe utilizar mascarillas para no transmitir la enfermedad al hijo.

Otras patologías que excluyen la lactancia son: la galactosemia, porque los niños deben recibir una dieta sin lactasa ni galactasa desde el nacimiento, la deficiencia primaria congénita de lactasa y la fenilcetonuria, entre otros defectos del metabolismo de los aminoácidos.

Falsas creencias: enfermedades de la madre que no contraindican la lactancia
Ante algunas enfermedades crónicas, como la diabetes mellitus, e infecciones agudas, como los resfriados, no solo no es recomendable abandonar la lactancia, sino que, incluso, es contraproducente. Las madres diabéticas que dan el pecho, a pesar de que tienen mayores probabilidades de sufrir mastitis, logran un mejor control de la glucosa y una disminución de las necesidades de insulina. De la misma manera, cuando la madre sufre procesos infecciosos, como resfriados, diarreas o amigdalitis, no es recomendable dejar la lactancia.

En el momento en que la madre manifiesta los primeros síntomas de la infección, el bebé ya ha estado expuesto a los gérmenes responsables y, por tanto, al contagio. La madre, que ya ha creado anticuerpos contra la enfermedad, se los transmite a través de la leche, que le confiere protección o una disminución de la gravedad de los síntomas. Si es necesario, la madre puede tomar medicamentos para sobrellevar la infección, siempre que sean compatibles con la lactancia.
Según el Comité de Lactancia Materna de la AEP, entre las enfermedades que no requieren el abandono de la lactancia figuran: hepatitis A, hepatitis B (con la administración de inmunoglobulina antihepatitis B y la primera dosis de la vacuna antes de las 24 horas de vida del bebé), rubéola, parotiditis, salmonelosis, malaria, hipotiroidismo e hipertiroidismo materno, quistes benignos y fibroadenomas en las mamas.

Lactancia compatible con muchas situaciones
Las situaciones de pezón plano -que no sobresale- o invertido no impiden dar el pecho. Tampoco se han observado efectos secundarios en el bebé cuando la madre lleva implantadas prótesis de silicona: los estudios realizados hasta el momento indican que las mujeres con implantes no presentan mayores cantidades de silicona en la leche materna que quienes no son portadoras. Por este motivo, no hay que extraerlos ni tampoco medir las concentraciones de silicona en leche materna. Solo en el caso de que la incisión para la implantación de las prótesis se hubiera realizado alrededor de la areola se podrían haber lesionado los conductos galactóforos y ello sí que dificultaría la lactancia.
En ocasiones, la madre lactante puede sufrir mastitis por obstrucción de los conductos y manifestar malestar general, inflamación y enrojecimiento de una zona localizada en el pecho e, incluso, fiebre. En este caso, la lactancia no está contraindicada porque, de hecho, es el mejor tratamiento. Los síntomas mejoran si se da con más frecuencia -y en la posición adecuada- el pecho afectado. En cambio, si no se vacía el pecho con frecuencia, es posible que persista el cuadro y que la leche acumulada se infecte por microorganismos que están de manera habitual en la piel, como estafilococos y estreptococos. En este caso, el médico prescribirá antibióticos.

Cuánta leche debe tomar un bebé de 12 meses?

En ocasiones tu bebé pasará por una época de rápido crecimiento y sentirá más hambre. Si durante el desarrollo de tu pequeño tienes alguna ...