domingo, 28 de febrero de 2016
Qué significa dar el pecho a demanda
Si estás dando el pecho a tu recién nacido, o si quieres dárselo cuando nazca, te habrán dicho que debe ser a demanda. ¿Qué significa eso exactamente?
Dr. Carlos González
“A demanda” no significa “cada vez que llora”. Porque por una parte, el bebé no solo llora por hambre; si ha mamado mucho y está engordando, puede que llore por otra cosa.
Por otra parte, el bebé ya tiene hambre antes de ponerse a llorar. Puede que solo pasen unos minutos, pero pasa un tiempo desde que el bebé tiene hambre hasta que se desespera tanto como para llorar. Antes habrá mostrado los signos precoces de hambre: hacer ruiditos, moverse, mover la cabeza como buscando, mover los labios como chupeteando, chuparse la mano... el simple cambio en el nivel de actividad (pasar de dormido a despierto, o de quieto a agitado) pueden ser signo de hambre.
Los primeros días, mamá no debe esperar a que el bebé llore, debe ponerlo al pecho a la menor sospecha.
Porque lo de “a demanda” tiene una excepción: cuando el bebé pierde peso, o gana demasiado poco, puede estar tan débil que duerme mucho y casi no llora. Entra en “modo ahorro de energía”, y se produce un círculo vicioso: el que no llora, no mama, y cada vez está más débil.
Por eso, aunque a las mamás les asustan los bebés que lloran mucho, a los pediatras nos asustan más los que lloran poco. De vez en cuando encontramos a un bebé de quince días cuya madre está muy tranquila “mama muy bien, se queda satisfecho, es un niño muy bueno...”, y al pesarlo viene el gran susto: 200 o 300 gramos menos que al nacer.
Él sabe cuánto mamar
Así que ante un bebé que pierde peso o que está enfermo no basta con esperar a que demande, sino que hay que ofrecer el pecho activamente. Y todos los recién nacidos pierden peso, por lo que siempre hay que ofrecerles a menudo. Convendría que mamasen al menos 10 o 12 veces en 24 horas.
Si un bebé mama menos, y no quiere más, y está engordando, pues vale, él sabrá lo que necesita.
Excepcionalmente, algunos recién nacidos engordan normalmente con apenas seis tomas al día. Pero hay que comprobar el peso antes de quedarse tranquila
Dr. Carlos González
“A demanda” no significa “cada vez que llora”. Porque por una parte, el bebé no solo llora por hambre; si ha mamado mucho y está engordando, puede que llore por otra cosa.
Por otra parte, el bebé ya tiene hambre antes de ponerse a llorar. Puede que solo pasen unos minutos, pero pasa un tiempo desde que el bebé tiene hambre hasta que se desespera tanto como para llorar. Antes habrá mostrado los signos precoces de hambre: hacer ruiditos, moverse, mover la cabeza como buscando, mover los labios como chupeteando, chuparse la mano... el simple cambio en el nivel de actividad (pasar de dormido a despierto, o de quieto a agitado) pueden ser signo de hambre.
Los primeros días, mamá no debe esperar a que el bebé llore, debe ponerlo al pecho a la menor sospecha.
Porque lo de “a demanda” tiene una excepción: cuando el bebé pierde peso, o gana demasiado poco, puede estar tan débil que duerme mucho y casi no llora. Entra en “modo ahorro de energía”, y se produce un círculo vicioso: el que no llora, no mama, y cada vez está más débil.
Por eso, aunque a las mamás les asustan los bebés que lloran mucho, a los pediatras nos asustan más los que lloran poco. De vez en cuando encontramos a un bebé de quince días cuya madre está muy tranquila “mama muy bien, se queda satisfecho, es un niño muy bueno...”, y al pesarlo viene el gran susto: 200 o 300 gramos menos que al nacer.
Él sabe cuánto mamar
Así que ante un bebé que pierde peso o que está enfermo no basta con esperar a que demande, sino que hay que ofrecer el pecho activamente. Y todos los recién nacidos pierden peso, por lo que siempre hay que ofrecerles a menudo. Convendría que mamasen al menos 10 o 12 veces en 24 horas.
Si un bebé mama menos, y no quiere más, y está engordando, pues vale, él sabrá lo que necesita.
Excepcionalmente, algunos recién nacidos engordan normalmente con apenas seis tomas al día. Pero hay que comprobar el peso antes de quedarse tranquila
Una herramienta para continuar a lactancia
continuar la lactancia
Cuando no puedes amantar a tu bebé, si te extraes la leche, puede continuar alimentándolo con el alimento completo que es tu leche a través de un biberón.
Cuando no puedes amantar a tu bebé, si te extraes la leche, puede continuar alimentándolo con el alimento completo que es tu leche a través de un biberón.
sábado, 27 de febrero de 2016
Diez errores de madre primeriza
Las mamás primerizas pueden cometer errores por falta de información o por exceso de celo. Te contamos algunos de los más comunes.
Luz Bartivas
1.- Esterilizar todo hasta que el bebé cumple un año:
Una buena higiene en los bebés es fundamental, sobre todo durante las primeras semanas de vida, pero no hay que obsesionarse. Lo que hay que intentar es que sus objetos estén bien limpios para que el bebé entre en contacto con un número determinado de bacterias que le ayuden a desarrollar sus propias defensas, pero no las suficientes como para que le provoquen una infección. Otra cosa son los niños prematuros, con ellos hay que extremar la higiene, sobre todo las primeras semanas de vida.
2.- Abrigarle demasiado
Los recién nacidos tienden a enfriarse, pero si les abrigamos demasiado sudan mucho. Además, se ha comprobado que aumenta el riesgo de asfixia y muerte súbita. Si la temperatura de la casa ronda los 20-22º el niño puede estar vestido con un body y un pelele entero de algodón, que le cubra los pies. Podemos saber si tiene frío si sus manos y pies están fríos o un poco amoratados. En ese caso conviene abrigarle más. Si suda por la parte del cuello y la cabeza, es que tiene calor y le quitaremos algo de ropa.
3.- Mantener toda la casa en silencio cuando duerme de día
Si mamá también aprovecha ese ratito para dormir y descansar, estupendo, pero si no, no es aconsejable hacerlo. Al cumplir el mes y medio, los patrones de sueño del bebé empiezan a relacionar los ciclos de luz-oscuridad y el pequeño está más predispuesto a dormir más tiempo por la noche. Por eso debe percibir la luz del sol y habituarse a los ruidos cotidianos de la casa durante las siestas para saber cuándo es de día. Además, si hay un silencio absoluto cuando el niño duerme, cualquier ruido le sobresaltará. Parar la actividad del resto de la familia durante el sueño del bebé no es bueno ni para el niño, ni para los padres.
4.- Bañarle todos los días
Los pediatras aseguran que con bañar a los bebés dos o tres veces a la semana es suficiente. Sobre todo en los que sufren dermatitis atópica, puesto que el manto graso de la piel se altera con el baño y pueden empeorar los síntomas. Si después de cada cambio de pañal limpiamos bien el culete del bebé con una esponja y le lavamos las manitas no es necesario usar la bañera a diario, y menos usar jabón (aunque sea muy suave) salvo que al pequeño le relaje el contacto con el agua calentita para dormir.
5.- Dejarle llorar
La teoría de que hay que dejar llorar a los niños porque si no se mal acostumbran no tiene ningún fundamento. Cuando un recién nacido llora debemos cogerle en brazos en seguida, consolarle e intentar averiguar qué necesita para proporcionárselo (mamar, que le cambien el pañal, arroparle, desarroparle...). Es la mejor manera de demostrarle que puede fiarse de sus padres porque estamos ahí cuando nos necesita.
6.- No dejar que nadie le toque o le coja
El miedo a que alguien enfermo contagie al niño si le besa o le coge en brazos es muy común en todas las madres, sean o no primerizas. Sin embargo, es de sentido común saber que si alguien está enfermo, no debemos llevar cerca de esa persona al pequeño para evitar contagios. También es normal que no queramos que le cojan desconocidos. Si la persona es sensata, no tiene por qué ofenderse.
7.- Cambiarle de pecho antes de que termine
La leche del final es la que más alimenta y sacia porque tiene más grasa que la del principio. Una vez que el bebé ha terminado (se sabe porque el pecho que acaba de soltar está completamente blando) se le pasa al otro pecho. Si el niño es muy pequeño es posible que se sacie enseguida. En ese caso hay que iniciar la siguiente toma por el pecho que no tomó o que tomó en segundo lugar. Para establecer una lactancia adecuada debe mamar y vaciar ambos pechos.
8.- Raparle la cabeza para que le crezca el pelo más fuerte
Los dermatólogos no recomiendan hacerlo, primero porque no es cierto que el pelo crezca más fuerte: crece exactamente igual. En segundo lugar, porque si el bebé es muy pequeño es posible que, al desaparecer el pelo, pierda calor corporal por la cabecita. Las características del pelo del bebé no serán definitivas hasta pasado su primer cumpleaños y dependen de su herencia genética.
9.- Hacer caso solo de la abuela (y pasar del pediatra)
Los tiempos cambian y lo que hace 30 años era ideal para los bebés, hoy ya no se recomienda. Aunque a veces echemos mano de la experiencia y sabiduría de nuestra madre, el pediatra es la persona que más conocimientos tiene sobre lo que es adecuado o no para nuestro hijo. En principio no deberíamos dudar de sus recomendaciones, ni sustituirlas por otras.
10.- Hacerse la fuerteAfrontar un parto e inmediatamente después el cuidado de nuestro hijo requiere un enorme esfuerzo físico, mental y emocional. Es normal que existan bajones en los que la madre cree que no puede con todo.Tirar para adelante aun cuando no estamos bien por miedo a que piensen que no somos buenas madres no es bueno ni para la madre ni para el niño.Admitir nuestras limitaciones, reconocer que estamos cansadas, que el cuidado del bebé nos agobia y nos angustia por la inexperiencia, y sobre todo, ser capaces de pedir ayuda cuando una situación nos desborda, ayuda a superar la situación y no nos hace más débiles. Al contrario, demuestra que somos humanas y sobre todo sensatas
10 verdades sobre la lactancia materna
¿Sabías que solo el 38% de los bebés del mundo son amamantados? ¿Y que dar el pecho reduce el riesgo de padecer cáncer de mama y ovario? No te pierdas este decálogo lleno de datos muy interesantes sobre la lactancia materna en el mundo que ha elaborado la OMS.
Victoria González
Según la Organización Mundial de la Salud(OMS), tan solo el 38% de los bebés menores de seis meses son amamantados. Se trata de una cifra muy baja, sobre todo si se tiene en cuenta que la lactancia natural es la mejor forma nutrición para los recién nacidos. Además, la organización afirma que, si se empezase a amamantar a cada niño en la primera hora tras su nacimiento, dándole solo leche materna durante los primeros seis meses de vida y siguiendo dándole el pecho hasta los dos años, cada año se salvarían unas 220 000 vidas infantiles.
Por todo ello, y con motivo de la Semana Mundial de la Lactancia, que se celebra entre el 1 y 7 de agosto, la OMS ha elaborado un decálogo con datos muy interesantes sobre la lactancia materna. El objetivo: conseguir que cada vez más mujeres se animen a amamantar a sus bebés como la opción más saludable, asequible y natural para alimentar a los recién nacidos.
1. Los primeros seis meses, solo lactancia materna
La OMS recomienda que, durante los primeros seis meses, el bebé se alimente exclusivamente de leche materna. La lactancia debería ser siempre a demanda y comenzar durante la primera hora de vida.
2. La lactancia protege al bebé de muchas enfermedades
Los beneficios para el recién nacido son bien conocidos: además de aportar todos los nutrientes necesarios para un correcto desarrollo, la leche materna contiene anticuerpos que protegen al lactante frente a enfermedades como la diarrea y la neumonía.
3. En las madres reduce el riesgo de padecer cáncer de mama y ovario
Dar el pecho también es bueno para las mamás: les ayuda a recuperar su peso anterior al embarazo, reduce las tasas de obesidad y reduce el riesgo de desarrollar cáncer de ovario y de mama. Además, si bien no es totalmente seguro, también funciona como método anticonceptivo natural, ya que ofrece un 98% de protección durante los primeros seis meses.
4. La lactancia da salud para toda la vida
Además de los beneficios inmediatos para la salud del bebé, numerosos estudios han demostrado las ventajas de la lactancia a largo plazo. Por ejemplo, los adultos y adolescentes que han tomado el pecho de niños tienen menos tendencia a padecer sobrepeso y a sufrir diabetes de tipo 2. Además, obtienen mejores resultados en los test de inteligencia.
5. La leche materna es más completa que la leche artificial
En primer lugar, la leche artificial no contiene los anticuerpos que hay en la leche materna, claves para que el sistema inmune del niño se desarrolle correctamente y le proporcione protección frente a enfermedades futuras. Por otro lado, si la leche artificial se diluye demasiado puede acarrear problemas de malnutrición para el bebé. Otros riesgos se asocian con la preparación de la leche en ausencia de las condiciones adecuadas de higiene, como el uso de agua insalubre o de material no esterilizado.
Además, mientras que el amamantamiento mantiene la producción de leche materna, si se usa leche artificial pero de repente se deja de tener acceso a ella, el retorno a la lactancia natural puede ser imposible.
6. El VIH se puede transmitir a través de la leche materna
La OMS recomienda que las madres infectadas por el VIH que quieran amamantar a sus hijos reciban antirretrovíricos, y sigan sus recomendaciones respecto a la alimentación del lactante, ya que el virus se puede transmitir durante el embarazo, el parto y la lactancia
7. Está prohibido distribuir muestras gratuitas de sucedáneos de leche materna
La comercialización de estos sucedáneos está regulada a nivel internacional según un código que se adoptó en el año 1981. En él se estipula que no haya actividades de promoción ni distribución de muestras gratuitas de dichos productos entre embarazadas, madres, familias y trabajadores sanitarios. Además, las etiquetas de la leche artificial deben informar sobre los beneficios de la lactancia materna.
8. Muchas mujeres tienen problemas cuando comienzan a dar el pecho
Nadie nace sabiendo, y problemas como el dolor en los pezones o el miedo a no tener leche suficiente son normales al principio. La iniciativa OMS-UNICEF de 'Hospitales amigos del niño' ofrece asesoramiento para madres y recién nacidos en unos 152 países del mundo. En España, la Federación Española de Asociaciones Pro-Lactancia Materna (FEDALMA) reúne a las asociaciones y grupos de apoyo que ayudan y dan consejo a las mujeres que quieren amamantar a sus hijos. Además, tu matrona también puede informarte al respecto.
9. El retorno al trabajo es una causa frecuente de abandono de la lactancia
Si en el centro de trabajo no se dispone de las condiciones adecuadas para continuar amantando, la mujer se ve obligada a abandonar la lactancia, total o parcialmente, mucho antes de lo deseado. Sin embargo, existen medidas que facilitan la conciliación entre esta práctica y la actividad profesional: la baja por maternidad remunerada, el trabajo a tiempo parcial, las guarderías en el lugar de trabajo, las instalaciones donde amamantar o extraerse y recoger la leche, y las pausas para dar el pecho.
10. A partir de los seis meses hay que introducir progresivamente nuevos alimentos
Como complemento a la leche materna, a partir de los seis meses los bebés deben empezar a comer alimentos sólidos. La OMS, además, recomienda que se administren en cuchara o taza en lugar de en biberón. La introducción de alimentos sólidos es un proceso que lleva su tiempo: hay que tener paciencia. La leche materna va a seguir siendo el principal aporte nutritivo para el bebé durante este periodo de transición, y el principal objetivo de la introducción desólidos en la dieta es que el niño se vaya acostumbrando a la comida “de los mayores.
Mi bebé tarda mucho en mamar
Crees que tu bebé tarda mucho en mamar y te preocupa este tema. El doctor Carlos González nos explica qué puede pasarle en este artículo.
Dr. Carlos
"Mi bebé de ocho semanas tarda mucho en mamar: se duerme al pecho, a veces llora y se pone rojo, regurgita mucho, suelta el pecho, vuelve a cogerlo, parece no saciarse nunca. Crece y engorda, pero siempre está intranquilo", nos comenta Sonia. Y nos pregunta qué puede pasarle a su hijo.
¿A la madre le duelen los pezones?
No es raro que en los primeros meses, el bebé tenga un comportamiento extraño. Pero si está engordando bien y a la madre no le duelen los pezones, lo más probable es que esté nervioso o intranquilo y que mejore con el tiempo.
Muchos bebés necesitan mamar con gran frecuencia y pasar el día en brazos. No obstante, no está de más comentarlo al pediatra para asegurarse de que no tienen ninguna enfermedad. Cuando la madre ha llevado al bebé al pediatra y el médico no ha visto nada, conviene que se ponga en contacto con un grupo de madres (se pueden encontrar las direcciones en www.fedalma.org), porque a veces es posible hacer algo para mejorar la posición al mamar. A veces, si el niño tiene la boca más abierta y el pecho más metido hasta el fondo, mama más rápidamente y sin tantas protestas.
Yodo y lactancia materna
¿Por qué es necesario tomar una cantidad extra de yodo durante la lactancia?
Porque las necesidades de yodo en la mujer lactante son casi el doble de las de un adulto sano, ya que además de cubrir sus propias necesidades tiene que garantizar que el bebé reciba todos los nutrientes que necesita, incluido el yodo, a través de la leche.¿Cuál debe ser la ingesta de yodo durante la lactancia?
La leche materna contiene una cantidad variable de yodo que depende de la ingesta de la madre. Puesto que las necesidades del lactante son del orden de 90 µg/día, y el volumen de leche ingerido de 600 a 1000 ml/día, la concentración mínima de yodo en la leche materna debería ser de 100 µg /litro. Para conseguirlo, la madre debe ingerir en total al menos 250 µg de yodo al día.¿Se debe mantener durante la lactancia el mismo suplemento de yodo que se ha tomado durante el embarazo?
SÍ, el suplemento de yodo para una mujer lactando es el mismo que durante el embarazo y se debe mantener durante toda la lactancia.¿En qué dosis?
Las necesidades de yodo en la mujer lactante se estiman en 250-300 µg /día. Dado que el consumo de sal puede estar reducido en ese período (la sal yodada es la fuente de yodo recomendada para todo el mundo), se aconseja un suplemento de 200 µg de yodo al día en forma de yoduro potásico, durante el periodo de lactancia, tanto si se lacta a un solo niño como si se trata de gemelos o hermanos (lactancia en tándemTomando habitualmente sal yodada, ¿también se necesita un suplemento extra de yodo durante la lactancia?
SÍ, porque la sal de mesa yodada aporta tan sólo la mitad de las necesidades durante este período. Una vez establecida en nuestro país la yodación universal de la sal con una duración no inferior a dos años, y cuando su consumo sea generalizado en la población, ya no será necesario suplementar con yodo a la mujer embarazada o lactante.¿Existen restricciones para consumir la sal yodada en la lactancia?
No hay restricciones específicas por el hecho de estar lactando, y nos remitiremos a las que existan para la población general.¿Se debe administrar suplementos de yodo a una mujer lactante a la que se le ha extirpado el tiroides y está tomando tiroxina?
SÍ, porque el suplemento de yodo que se administra a la madre lactante es para garantizar el aporte adecuado de yodo al hijo, cuya única fuente de yodo es la leche materna, y además no perjudica a la madre a la que se le ha extirpado el tiroides.Si una mujer lactante que se queda embarazada y no desea retirar la lactancia durante el embarazo. ¿Se mantendrá la misma recomendación de suplemento de yodo o cambiaría la dosis?
No existe una recomendación formal sobre ello, pero parece razonable recomendar que, si la madre consume sal yodada, lácteos, pescado y otras fuentes de yodo, tome el mismo suplemento que las madres lactantes que no están embarazadas (200 µg de yoduro potásico al día).¿La madre lactante de un niño con hipotiroidismo congénito en tratamiento sustitutivo con tiroxina, necesita un suplemento extra de yodo?
No, porque el aporte extra de yodo a la madre es para el tiroides de su hijo y al no tener función tiroidea, el bebé no necesita yodo. El yodo de la sal yodada es suficiente para la madre.
Porque las necesidades de yodo en la mujer lactante son casi el doble de las de un adulto sano, ya que además de cubrir sus propias necesidades tiene que garantizar que el bebé reciba todos los nutrientes que necesita, incluido el yodo, a través de la leche.¿Cuál debe ser la ingesta de yodo durante la lactancia?
La leche materna contiene una cantidad variable de yodo que depende de la ingesta de la madre. Puesto que las necesidades del lactante son del orden de 90 µg/día, y el volumen de leche ingerido de 600 a 1000 ml/día, la concentración mínima de yodo en la leche materna debería ser de 100 µg /litro. Para conseguirlo, la madre debe ingerir en total al menos 250 µg de yodo al día.¿Se debe mantener durante la lactancia el mismo suplemento de yodo que se ha tomado durante el embarazo?
SÍ, el suplemento de yodo para una mujer lactando es el mismo que durante el embarazo y se debe mantener durante toda la lactancia.¿En qué dosis?
Las necesidades de yodo en la mujer lactante se estiman en 250-300 µg /día. Dado que el consumo de sal puede estar reducido en ese período (la sal yodada es la fuente de yodo recomendada para todo el mundo), se aconseja un suplemento de 200 µg de yodo al día en forma de yoduro potásico, durante el periodo de lactancia, tanto si se lacta a un solo niño como si se trata de gemelos o hermanos (lactancia en tándemTomando habitualmente sal yodada, ¿también se necesita un suplemento extra de yodo durante la lactancia?
SÍ, porque la sal de mesa yodada aporta tan sólo la mitad de las necesidades durante este período. Una vez establecida en nuestro país la yodación universal de la sal con una duración no inferior a dos años, y cuando su consumo sea generalizado en la población, ya no será necesario suplementar con yodo a la mujer embarazada o lactante.¿Existen restricciones para consumir la sal yodada en la lactancia?
No hay restricciones específicas por el hecho de estar lactando, y nos remitiremos a las que existan para la población general.¿Se debe administrar suplementos de yodo a una mujer lactante a la que se le ha extirpado el tiroides y está tomando tiroxina?
SÍ, porque el suplemento de yodo que se administra a la madre lactante es para garantizar el aporte adecuado de yodo al hijo, cuya única fuente de yodo es la leche materna, y además no perjudica a la madre a la que se le ha extirpado el tiroides.Si una mujer lactante que se queda embarazada y no desea retirar la lactancia durante el embarazo. ¿Se mantendrá la misma recomendación de suplemento de yodo o cambiaría la dosis?
No existe una recomendación formal sobre ello, pero parece razonable recomendar que, si la madre consume sal yodada, lácteos, pescado y otras fuentes de yodo, tome el mismo suplemento que las madres lactantes que no están embarazadas (200 µg de yoduro potásico al día).¿La madre lactante de un niño con hipotiroidismo congénito en tratamiento sustitutivo con tiroxina, necesita un suplemento extra de yodo?
No, porque el aporte extra de yodo a la madre es para el tiroides de su hijo y al no tener función tiroidea, el bebé no necesita yodo. El yodo de la sal yodada es suficiente para la madre.
Tengo el pezón plano o invertido, ¿podré dar de mamar?
La forma del pezón no suele representar un problema para la lactancia, aunque a veces se necesita ayuda durante los primeros días para que el bebé se agarre al pecho.
En la mayoría de las ocasiones se trata de pezones planos pero elásticos, que pueden estirarse al agarrarlos con los dedos y tirar un poco hacia afuera. Normalmente, estos casos se resuelven poco a poco y no plantean dificultades para la lactancia. Conviene explicar a la madre que tiene que esperar a que el bebé abra mucho la boca y agarre así un buen "mordisco" de pecho. De esta forma, al iniciar la succión el bebé crea un vacío y el pezón va saliendo poco a poco. En ocasiones se aconseja el uso de una pezonera, aunque después puede ser difícil retirarla y que el niño se agarre directamente al pecho. También se han diseñado dispositivos para sacar el pezón, por medio del vacío, que pueden utilizarse en algunos casos.
Cuando se trata de un pezón invertido "verdadero", no protráctil (al apretar alrededor de la aréola se hunde hacia dentro del pecho y no puede estirarse), es más difícil conseguir que el niño se agarre bien, pero no imposible. Se puede probar a utilizar pezonera los primeros días. En algunos casos se consigue que el bebé aprenda a agarrarse y vaya formando algo de pezón, pero en otros la lactancia no es posible directamente al pecho y es necesario recurrir al sacaleches para vaciar los pechos y ofrecerle después la leche extraída al bebé por el método que se prefiera.
¿Es malo compartir la cama con el bebé?
La manera de dormir de los mamíferos se ha visto determinada, tras miles de años de adaptación, para garantizar su supervivencia. Los humanos, al ser los más dependientes durante el primer año de vida, muestran conductas encaminadas a fortalecer la relación con su cuidador, casi siempre la madre. Ésta representa la fuente de alimento, calor, protección, consuelo y soporte a las necesidades del recién nacido. El hecho de que el bebé se despierte con facilidad y llore en solicitud de alimento y estímulo disminuye el riesgo de que sufra bajadas del azúcar corporal (hipoglucemia) y asfixia (apnea). Por otro lado, la leche materna facilita que el niño coja el sueño, en parte porque contiene triptófano, una sustancia que actúa en el cerebro como inductor del sueño.
En toda la historia de la humanidad los niños han dormido con sus padres. Esta práctica se llama colecho cuando se comparte la misma cama. El contacto continuo favorece el desarrollo del vínculo afectivo, el bienestar del bebé, el desarrollo neuronal y la capacidad de respuestas adecuadas ante situaciones de estrés. Estudios recientes demuestran que la cercanía del niño y la madre facilita el mantenimiento de la lactancia materna y que ésta tiene un efecto protector frente al Síndrome de Muerte Súbita del Lactante. También se sabe que el colecho es más frecuente en los niños alimentados al pecho que en los que reciben lactancia artificial.
El patrón de sueño va cambiando a lo largo de los primeros años de vida. En general, las horas de sueño y los despertares nocturnos van disminuyendo, si bien existen amplias diferencias individuales. Cuando el niño se despierta por la noche, en ocasiones con pesadillas, asustado y agitado, busca refugio y consuelo junto a sus padres, en quienes tiene depositada su confianza afectiva. Hay que conocer los patrones normales de sueño para aceptarlos mejor. También hay que saber que no hay soluciones mágicas para evitar los despertares nocturnos y que el sentido común debe primar.
La decisión de dormir con sus hijos debe ser una opción de los padres. Tal decisión va ligada a la cultura y a los deseos de cada familia sobre la relación con sus hijos. A los profesionales de la salud, médicos, pediatras y enfermeras les corresponde dar información sobre ciertas circunstancias que pueden acarrear mayor riesgo para los niños si se practica el colecho, principalmente entre los menores de 6 meses de edad. En este sentido se deben establecer las siguientesrecomendaciones:
La forma más segura de dormir para los lactantes menores de seis meses es en su cuna, boca arriba, cerca de la cama de sus padres.La lactancia materna tiene un efecto protector frente al Síndrome de Muerte Súbita del Lactante y, por otro lado, el colecho es una práctica beneficiosa para el mantenimiento de la lactancia materna, pero también se considera un factor que aumenta el riesgo de Síndrome de Muerte Súbita del Lactante por lo que no debe ser recomendado en:Lactantes menores de tres meses de edad.Prematuridad y bajo peso al nacimiento.Padres que consuman tabaco, alcohol, drogas o fármacos sedantes.Situaciones de cansancio, especialmente de cansancio extremo, como el postparto inmediato.Colecho sobre superficies blandas, colchones de agua, sofá o sillones.Compartir la cama con otros familiares, con otros niños o con múltiples personas.Aquellos padres que deseen mantener una mayor proximidad con su bebé durante la noche, pueden optar por colocar la cuna al lado de la cama o utilizar una cuna tipo “sidecar” (superficie independiente adosada a la cama de los padres), que facilita la lactancia y no interfiere con la frecuencia de las tomas de pecho.
Los niños alimentados al pecho pueden sufrir alergia o intolerancia a las proteínas de la leche de vaca?
Al igual que otras muchas sustancias, las proteínas de la leche de vaca pueden pasar a la leche de la madre y llegar al niño. Algunos lactantes alimentados al pecho desarrollan alergia o intolerancia a dichas proteínas por tratarse de sustancias antigénicas extrañas ya que pertenecen a otro animal. En realidad, el alimento que más alergias e intolerancias causa es la leche de vaca.
Se habla de Alergia a las proteínas de leche de vaca (APLV) cuando un individuo, tras la ingesta de lácteos manifiesta una respuesta anormal (con síntomas que se pueden englobar dentro de las reacciones adversas a alimentos) y en ese proceso hay un mecanismo inmunológico comprobado. Es un cuadro más grave que la intolerancia. Se desencadena con pequeñas cantidades de proteínas lácteas y puede producir urticaria y reacciones alérgicas importantes. Son factores de riesgo para sufrir APLV los siguientes: antecedentes familiares de alergia, administración precoz de sucedáneos de leche con posterior lactancia materna (biberón en maternidades), administración intermitente de leche artificial durante la lactancia materna.
En la intolerancia los síntomas pueden ser eccemas, diarreas, fisuras anales, llanto, cólicos y dolor abdominal.
Ambos cuadros (la alergia y la intolerancia) pueden aparecer cuando al bebé amamantado se le da alguna toma de fórmula artificial o bien cuando la madre toma lácteos.
En nuestra cultura se ha sobrevalorado la importancia de la leche en la dieta, y muchas madres que habitualmente toman muy pocos lácteos, cuando están dando el pecho reciben insistentes mensajes de que "es importante tomar leche y derivados para producir leche". El calcio puede obtenerse de muchos otros alimentos (lentejas, soja, frutos secos, anchoas, sardinas en aceite, almejas, marisco, calamares, pescado y carne) de modo que no es necesario tomar queso, ni yogur, ni leche para fabricar mucha leche y para mantener los huesos fuertes.
Cuando se sospecha que un niño alimentado al pecho tiene síntomas debidos a una intolerancia se puede suprimir por completo las proteínas lácteas de la dieta materna (a veces también todas las proteínas vacunas) y la mejoría suele ser espectacular. En la mayoría de niños los síntomas repiten a la mínima introducción de lácteos en la dieta de la madre, pero habitualmente hacia los 18 meses-2 años suelen desaparecer.
Cuando se sospecha alergia hay que realizar pruebas alérgicas. Si se comprueba clínicamente (síntomas más o menos graves de sangrado intestinal o choque anafiláctico con vómitos-palidez-malestar o urticaria-angioedema) con pruebas de alergia positivas o negativas, el pediatra retirará la leche de vaca y sus derivados de la dieta de la madre (a veces incluso la carne de vacuno).
La mejor forma de disminuir el riesgo de enfermedades alérgicas(incluida la APLV y otras alergias alimentarias) consiste en mantener la lactancia materna exclusiva 6 meses y evitar la introducción de leche de vaca y derivados lácteos antes de los 12 meses de edad en niños de alto riesgo de alergia (antecedentes de alergia en familiares de primer grado).
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