lunes, 7 de marzo de 2016

Las 6 enfermedades más comunes en los bebés y cómo tratarlas

Es muy difícil estar tranquila cuando tu bebé está enfermo. A muchos papás no les gusta siquiera pensar en esa posibilidad. Ciertas enfermedades, sin embargo, son tan comunes durante el primer año del bebé que son casi de rutina.

Es muy probable que tu bebé experimente una o más de las siguientes seis enfermedades durante su primer año de vida. Por fortuna, hay cosas que tú puedes hacer para tratar algunos de los síntomas y para que tu bebé no esté tan incómodo.
EstreñimientoEl estreñimiento es muy común y afecta a alrededor del 30 por ciento de los niños en algún momento. Ten en cuenta que no existen horarios o números “normales” cuando hablamos sobre la caquita de los bebés. Tu bebé tendrá su propio patrón. Algunos bebés hacen caquitas después de cada comida y otros solamente hacen un par de veces a la semana.

Su patrón individual depende de lo que come y bebé, qué tan activo es, y qué tan rápido digiere sus alimentos y elimina el desperdicio. Con la práctica, podrás adaptarte a los patrones únicos de tu bebé.

Si estás preocupada porque crees que tu bebé está estreñido, hay un par de señales a las que debes estar atenta. Un indicio es que hace menos popó que de costumbre, especialmente si no ha hecho en tres días o más y es muy obvio que le resulta incómodo cuando defeca de nuevo. Otra señal de que puede estar estreñido es cuando sus haces son duras y secas y son difíciles de pasar, sin importar qué tan frecuentes son.

Si notas caquitas muy líquidas en el pañal de tu bebé, no asumas que es diarrea. De hecho, puede ser evidencia de estreñimiento. Las caquitas líquidas pueden traspasar la obstrucción de la parte baja del intestino y terminar en el pañal de tu bebé.

Averigua otras causas del estreñimiento y cómo tratarlo. Observa además nuestra útil guía de la caquita del bebé para averiguar qué es normal y qué no lo es.
Tos y resfriadosEs casi seguro que tu bebé se resfriará durante el primer año. Existen cientos de virus que causan resfriados o catarros, y tu bebé no puede combatirlos tan fácilmente como tú porque su sistema inmune está todavía desarrollándose. Además, los bebés exploran todo con sus manos y bocas, dándole a los virus que causan los resfriados amplia oportunidad para entrar en sus organismos.

Los resfriados son especialmente comunes en el otoño e invierno, cuando los bebés pasan más tiempo dentro de sus hogares, un ambiente en el cual los virus pueden propagarse más fácilmente de persona a persona.

En promedio, los adultos pescan de dos a cuatro resfriados al año; el niño promedio de seis a diez. Un niño que está en la guardería puede tener ¡hasta doce resfriados al año!

Dilucidar si tu bebé tiene un resfriado común, una alergia, o una enfermedad más sería puede ser difícil. Las características de un resfriado incluyen una nariz que no para de gotear (con moco claro, amarillento o verdoso), estornudos, y posiblemente una tos o fiebre leve. Más indicios:

Comportamiento. Un niño que tiene un resfriado común puede continuar jugando de manera habitual. Si es una enfermedad más seria, probablemente tendrá menos energía y estará malhumorado.

Comienzo gradual. Un resfriado inicia sigilosamente, se agrava, y se calma en 10 días más o menos. Enfermedades como la influenza con frecuencia tienen un comienzo rápido. Las alergias suelen ser continuas, y no causan fiebre.

Lee más consejos sobre cómo prevenir la tos y los resfriados, y cómo tratarlos cuando aparecen de repente.
Rozaduras de pañalLas rozaduras de pañal son un hecho en la vida de los niños. Casi todos los bebés sufren de rozaduras de pañal alguna vez. Curiosamente, en los países donde los pañales no se usan, las rozaduras de pañal son casi desconocidas. Sin embargo, en Estados Unidos, cerca de uno de cada cuatro bebés padecen de rozadura de pañal durante su primer mes de vida.

La rozadura de pañal no es un signo de que eres una madre descuidada, aunque ciertamente puedes creer que es así cuando observas la piel suave y tersa de tu bebé, roja e irritada. Es cierto que un bebé al que se le deja en un pañal sucio por demasiado tiempo tiene más probabilidades de desarrollar una rozadura. Sin embargo, cualquier bebé con piel sensible puede rozarse, aun si sus padres lo cambian de pañal cada dos por tres.

Aun los pañales más absorbentes en el mercado no remueven toda la orina de la delicada piel del bebé. La orina mezclada con bacterias en la popó se descompone y forma amoníaco, el cual puede ser muy áspero.

La introducción de nuevos alimentos sólidos en la dieta del bebé, puede cambiar la composición de la popó o hacer que el bebé evacúe con más frecuencia, lo cual puede causar rozaduras.

Lee más consejos para prevenir las rozaduras de pañal.
DiarreaCuando tu niño tenga diarrea, podrás identificarla de inmediato al verla. A diferencia de una popó líquida, que se presenta de vez en cuando, la diarrea tiende a ser más frecuente, líquida y más aguada (o demasiado aguada). Algunas veces también tiene un olor fétido. (El bebé que es normalmente alimentado con leche materna produce una popó suave con una forma que es reconocible; también tiene un olor dulzón, como a mantequilla, o no tiene un olor real). La racha de diarrea puede durar por varios días y a veces es acompañada por dolores con retortijones.

Una diarrea aguda es común en los niños; hasta 1 de cada 6 niños visita a su doctor cada año a causa de un episodio. Las causas en la mayoría de los casos en bebés son infecciones bacterianas o virales.

La diarrea causada por una infección viral puede estar acompañada por vómito, dolor abdominal, fiebre, escalofríos y dolores musculares. Una infección bacteriana puede ir acompañada de calambres, sangre en la popó, fiebre, y tal vez vómito. Algunas veces las alergias a los alimentos o una reacción a un antibiótico causan diarrea.

El tomar jugo en exceso es también una causa común de la diarrea. La Academia Estadounidense de Pediatría recomienda no darle jugo de frutas a los bebés durante los primeros 6 meses, y no más de 4 onzas (118 ml) al día después de esa edad.

Lee más consejos sobre cómo tratar los síntomas de la diarrea de tu bebé.
Infecciones de oídoLos niños padecen más infecciones de oído (otitis aguda media) que cualquier otra enfermedad diagnosticada, excepto por el resfriado común. Del 80 al 90 por ciento de todos los niños sufren de una infección de oído antes de los 3 años. Algunos niños, no muy afortunados, padecen de infecciones de oído una y otra vez. ¿Por qué?

Primero, tu bebé está físicamente predispuesto a las infecciones de oído. El espacio pequeño detrás de cada tímpano está conectado con la parte de atrás de la garganta por un canal minúsculo llamado trompa de Eustaquio. Cualquier cosa que interfiera con la función de la trompa de Eustaquio o bloquee su drenaje normal de la parte media del oído, como comúnmente pasa con los resfriados e incluso las alergias, pueden aumentar el riesgo de infección.

Los bebés tienden a padecer infecciones de oído más que los niños pequeños debido a que las trompas de Eustaquio son bastante planas en un bebé. A medida que la cabeza del bebé crece, las trompas adquieren una posición más vertical, de modo que el líquido puede drenar con mayor facilidad.

Tu bebé estará más propenso a padecer de infecciones de oído si está expuesto al humo del cigarrillo, si asiste a una guardería, o lo alimentas con biberón cuando está acostado. El uso prolongado del chupón parece también incrementar el riesgo de este tipo de infección. Y algunas veces una infección de oído ocurre de la nada y sin razón aparente.

Los síntomas comunes de una infección de oído incluyen:

Un cambio súbito en el comportamiento (llanto e irritabilidad).Los bebés más grandes puede jalarse o frotarse las orejas.Vómitos, por lo general sentirse enfermo, y algunas veces diarrea.
Averigua cómo prevenir y tratar las infecciones de oído.
VómitoCasi todos los bebés vomitan en algún momento. Vomitar es por lo general más fuerte y en mayor cantidad de lo que tu bebé regurgita después de comer. Si tu bebé parece afligido cuando esto está pasando, está probablemente vomitando. Regurgitar no perturba en lo absoluto a la mayoría de los bebés.

A menos que sea persistente, vomitar es rara vez peligroso y las posibles causas son muchas. Puede ser una señal de una enfermedad (como una gastroenteritis viral, una infección del tracto urinario, una infección de oído, o algo más serio) o debido a problemas alimenticios o simplemente está comiendo demasiado.

Otras posibles causas incluyen una alergia, ingerir algo tóxico, o tan sólo toser o llorar en exceso. Un bebé muy molesto puede literalmente “enfermarse a sí mismo".

No es fácil determinar con exactitud la causa del vómito, así que es mejor también estar alerta a otros síntomas. Por ejemplo, una infección viral que causa vómito normalmente provoca diarrea o fiebre. El vómito relacionado con alimentos ocurre poco después de las comidas.









viernes, 4 de marzo de 2016

Maternidad y Lactancia ( Gro Nylander)

La Maternidad y el encuentro con la propia sombra (Laura Gutman)

Para lograr noches tranquilas es indispensable revisar es indispensable revisar el funcionamiento familiar, ya que los problemas nocturnos representan los aspectos más ocultos de nuestra alma.

En busca del bienestar perdido (Jean Liedloff)

Para un bebé,  este tipo de experiencia incluyen:
- Contacto físico permanente con su madre,  otro familiar o cuidador/a desde el nacimiento hasta el comienzo de la fase de arrastre y gateo, en torno a los seis u ocho meses.
- Dormir en la cama de  sus padres, en contacto físico,  hasta que el bebé de necesitarlo por sí mismo,  lo que ocurre alrededor  de los dos años.
- Lactancia Materna a demanda en respuesta a las señales corporales del bebé.
- Contar con cuidadores dispuestos a atender de inmediato las necesidades del bebé sin emitir juicios,  mostrar descontento ni invalidar sus necesidades.
- Satisfacer sus expectativas de que es un ser innatatamente social y cooperativo,  un ser bienvenido y digno.

jueves, 3 de marzo de 2016

Morderse las uñas

Por qué los niños en edad preescolar se muerden las uñasEs posible que tu hijo se muerda las uñas por curiosidad, por aburrimiento, para aliviar el estrés, por imitación o por costumbre. Morderse las uñas es el más común de los “hábitos nerviosos”, que incluyen chuparse el dedo, picarse la nariz, tirarse del cabello y rechinar los dientes, y es probablemente el que más se prolonga (hasta la edad adulta) en la vida del niño. 
Morderse las uñas es una manera de aliviar las tensiones intensas, pero pasajeras, de la niñez. Crecer puede causar ansiedad: cuando aprenden algo nuevo en la escuela, por ejemplo, o timidez en una fiesta o en el parque. Si tu hijo se muerde las uñas de forma moderada (no se hace daño) o sin darse cuenta (cuando está distraído viendo la televisión, por ejemplo) o si lo hace como respuesta a momentos de estrés menor, probablemente no hay nada de qué preocuparse. 
Es posible que tu hijo deje de hacerlo por sí mismo, pero existen algunas maneras sencillas de ayudar a eliminar ese hábito si se prolonga demasiado o te resulta muy molesto.
Qué hacer cuando tu niño se muerda las uñasIntenta averiguar la causa de sus ansiedadesEs importante que descubras lo que motiva el comportamiento de tu hijo y que veas si existen situaciones de estrés en su vida que debes solucionar. 
Si sospechas qué está provocando la ansiedad de tu hijo, como un traslado de casa, un divorcio o un nuevo jardín de infancia o un recital de piano que se aproxima, haz un esfuerzo para ayudarlo a hablar de sus preocupaciones. Podría funcionar que mencionar una causa ridícula para que se muerda las uñas: “ya sé, te quieres afilar los dientes” rompa la tensión y haga que te cuente qué es en realidad lo que le está molestando. 
No lo recrimines ni lo castiguesA menos que tu hijo decida dejar de morderse las uñas, es difícil que puedas evitarlo. Al igual que otros hábitos o tics nerviosos, el morderse las uñas suele ser un acto inconsciente. Si tu hijo ni siquiera se da cuenta de que lo hace, recriminarlo y castigarlo no servirá de mucho. Incluso a los adultos les cuesta erradicar este tipo de hábitos, una vez los adquieren. 
Si el hábito en verdad te molesta, pon límites, por ejemplo “nada de morderse las uñas en la mesa”, es una regla tan razonable como “no darle comida al perro de tu plato”. 
Lo más importante es evitar que el tema aumente en proporción y se convierta en un asunto lleno de emociones y estrés. No dejes que perciba tu irritación y le digas “¡deja ya de morderte las uñas que no lo soporto!” ya que podrías convertir el hábito en una lucha de poder. 
Por lo general, mientras no se haga daño y no parezca demasiado estresado, lo mejor es procurar que tenga las uñas cortas para evitar la tentación de mordérselas si las tiene rotas. Haz que tenga las manos limpias para evitar la exposición a gérmenes, y procura que su atención esté enfocada en otro tema. Si lo presionas para que pare, añadirás más estrés y te arriesgarás a que intensifique ese comportamiento. 
Cualquier intervención directa, como aplicarle soluciones amargas sobre las uñas, le parecerá un castigo, aunque esa no sea tu intención. Cuanta menos presión asocie con el hábito, más probable será que pare por su cuenta cuando esté preparado. 
Ayúdalo cuando él quiera pararSi los amigos de tu hijo se burlan de él porque se muerde las uñas, puede que sea el momento de intentar parar y necesitará tu ayuda. Primero, háblale de las burlas y anímalo a que te diga cómo hacen que se sienta. Asegúrale que lo quieres sin importar el aspecto de sus uñas. Luego empieza a pensar en posibles soluciones. 
Habla de romper el hábitoHabla con tu hijo acerca de lo que son los hábitos nerviosos y cómo se pueden romper. Luego decide cuánto te vas a involucrar en el plan. ¿Tu hijo quiere que le recuerdes cuando lo vuelva a hacer? ¿o eso lo molestará? Algunos niños prefieren más ayuda de los padres y otros, en especial los mayores, menos. 
Ayúdalo a ser consciente de su hábitoAnima a tu hijo a que sea más consciente de cuándo y dónde se muerde las uñas. Pónganse de acuerdo en utilizar una clave secreta cuando se olvide, como tocarle el hombro o decirle una palabra clave. 
A algunos niños les resulta útil algo que le recuerde su hábito en el momento en que lo hacen. Esta opción es útil siempre y cuando tu hijo elija probarlo. De lo contrario, le parecerá un castigo. Si él lo desea, ponle curitas de colores en las puntas de los dedos o pegatinas de colores en las uñas, o aplícale una solución amarga que venden en las farmacias (pregúntale al farmacéutico qué producto es seguro para los niños). A algunas niñas una ida al salón y un color de uñas lindo les ayuda a no moderselas más. 
A cada niño le funcionará una técnica diferente, pero cuanto más sienta tu hijo que participa en este proyecto, mayores serán tus probabilidades de éxito y de evitar una lucha de poder. 
Dale alternativasSugiérele una actividad alternativa, como hacer un rompecabezas cuando viaje en auto o sujetar una piedra suave en la mano mientras lee. Practiquen el hábito alternativo juntos durante unos minutos antes de ir a la escuela o a la hora de ir a la cama. 
Puedes tratar también técnicas de relajación cuando ataquen las ganas de morderse las uñas, respiraciones profundas o abrir y cerrar los puños. 
Si tiene edad suficiente, enséñalo a usar una lima de uñas y tenerla a la mano en su habitación o el baño. 
Asegúrate de que esté ocupado jugando y corriendo afuera de ser posible, así quemará la tensión y el nerviosismo. Algunos niños se entretienen bastante con manualidades que tienen sus manos ocupadas y, al mismo tiempo, se relajan. Para otros niños, tocar un instrumento musical funciona. 
Trata y vuelve a tratarExplica a tu niño que la gente responde de diferentes maneras a las diferentes técnicas y anímalo a encontrar lo que funciona para él. En general, mientras más grande sea, más responsabilidad puede tener en identificar la mejor técnica para él. 
Y recuérdale (y recuérdate a ti misma) que los hábitos son difíciles de romper y que ustedes están del mismo lado. Tómate un descanso si lo necesitas y asegúrate de que tu hijo se siente amado y tiene tu atención sin importar cómo vaya su éxito en romper el hábito. Con tiempo, paciencia y perseverancia, lo vencerá.Cuando morderse las uñas es motivo de preocupación
En algunos casos, morderse las uñas puede ser síntoma de una ansiedad excesiva. Consulta con el pediatra si tu hijo se lastima la punta de los dedos o sangra al morderse las uñas, si el hábito de morderse las uñas va acompañado de otros comportamientos como pellizcarse la piel, tirarse de las pestañas o del cabello, o si aparecen cambios en su patrón de sueño.

martes, 1 de marzo de 2016

Así funciona el maravilloso cerebro de tu hijo

Educación y desarrollo

Durante los primeros años de vida, el cerebro del niño tiene un potencial que no volverá a tener.

Conocer el maravilloso potencial que tiene el cerebro de tu hijo durante sus primeros años de vida no quiere decir que debamos intentar convertir a los niños en pequeños genios. La razón es que, además de resultar imposible, un cerebro que se desarrolla bajo presión puede perder por el camino parte de su esencia.

Así lo cuenta Álvaro Bilbao, neuropsicólogo, experto en plasticidad cerebral y padre de tres hijos, en su libro El cerebro del niño explicado a los padres, un manual que acerca a los padres al mundo interior de sus hijos para que puedan educarles desde la comprensión de sus verdaderas necesidades.

Ante tanta información sobre educación y tantos métodos controvertidos, el libro ofrece un valioso manual práctico explicado con sencillez y con numerosos ejemplos y casos prácticos, donde destierra mitos y sintetiza de una manera clara, los conocimientos que nos ofrece la neurociencia para que todos los padres puedan ayudar a sus hijos a desarrollar su potencial intelectualy alcanzar el máximo bienestar emocional.

No toda la inteligencia es cuestión de genética
Esta es una de las informaciones que Álvaro Bilbao recoge y explica en su libro, donde encontrarás otros datos tan interesantes como estos. 

Entre el 50% y el 70% de la inteligencia depende exclusivamente de la genética. Posiblemente otro 20% dependa de los compañeros de clase y amigos. ¿Qué papel desempeñan los padres? 1 de cada 10 niños en España pasará parte de su vida escolar bajo los efectos de psicofármacos. Algo totalmente desproporcionado e innecesario.Los niños que pasan más tiempo delante de las pantallas tienen más riesgo de sufrir TDA, trastornos de conducta, depresión y obesidad infantil y esto es debido a que su cerebro no está preparado para absorber el impacto de estas nuevas tecnologías. Una labor importante de los padres debe ser educar el núcleo estriado, una región que busca siempre estímulos novedosos y excitantes. Para ello debemos enseñar a nuestros hijos a saborear la vida, no a consumirla.Cuando un padre miente, el cerebro del niño experimenta desconfianza hacia el padre. Cuando sobreprotegemos a un niño la parte del cerebro que le permite afrontar retos se desactiva y el niño deja de aprender a confiar en sí mismo.La confianza, la autoestima y la felicidad se pueden potenciar si los padres conocen como cultivarlas en el cerebro en desarrollo de sus hijos.Establecer límites y motivar las conductas positivas, potenciar el autocontrol, la tolerancia a la frustración y la lectura son las estrategias más fiables para ayudar al niño a desarrollar su inteligencia y mejorar sus probabilidades de éxito académico y social.

Trucos para a calmar un bebé sensible

Trucos para calmar a un bebé sensible

Los recién nacidos, pese a ser bebés normales y sanos, muestran un patrón afectivo y de comportamiento peculiar que pone a prueba hasta a los padres más pacientes, ¡no paran de llorar! Os damos algunos consejos para aprender a calmarlos.

Violeta Alcocer

 Ver artículoCausas del llanto durante las tomas

Tranquilos, despiertos, simpáticos, irritables... Elllanto siempre expresa una necesidad física (hambre, frío), de consuelo afectivo o de desahogo. En todos los casos hay que atender albebé tan pronto como sea posible, proporcionándole contacto físico (pecho con pecho si es posible), tranquilidad y palabras bonitas dichas con suavidad.

Si observamos que ha comido, está limpio, le estamos acunando amorosamente durante un buen rato y aun así no deja de llorar, lo mejor es relajarse, respirar hondo y, con el bebé en el regazo, permitir que se desahogue, haciéndole saber que 'estamos ahí' y que puede 'llorar lo que necesite'.

El llanto no siempre tiene que ser reprimido (lo que no significa que haya que dejarle llorar solo). En ocasiones, el acto de llorar representa un desahogo necesario para liberar tensiones.



Trucos que funcionan para calmar al bebéCantarle: nuestra voz es una forma de contacto que el bebé conoce ya desde el vientre y, aunque no sustituye al calor del pecho, le tranquiliza y complementa a las caricias y los achuchones. Las canciones (inventadas o populares), además de ayudar a relajarnos, son un puente de comunicación verbal y emocional. ¿Recordamos alguna canción de nuestra infancia? ¿Esa melodía que nos cantaba nuestra abuela y que aún llevamos en el corazón?Dar largos paseos: los paseos al aire libre son una fuente de salud para los bebés y a muchos les calma en las 'horas malas' (que suelen ser al atardecer). Escoger un entorno agradable (un parque cercano a casa, la orilla de la playa) y dar todos los días una larga caminata en una de las mejore terapias contra el estrés (de niños y mayores).Cambiar de brazos: ¿Qué tendrá la abuela que en sus brazos no llora? o ¿por qué los brazos de papá actúan como un somnífero instantáneo? Cuando estamos cansadas, nerviosas o irritadas después de un día duro, a veces vienen bien unos brazos 'extra' que sean capaces de transmitir la tranquilidad que hemos perdido por el camino.Un baño: un baño de espuma con aroma de lavanda o vainilla, en su bañerita o en la bañera grande con mamá o papá, puede ayudar a relajarle. Si lo envolvemos después de un arrullo y lo mecemos al calorcito tendremos todas la papeletas para un final feliz. de descarga: rasgar papeles (podemos darle una revista vieja, supervisando que no se lleve los trocitos a la boca), dar golpes con una pala en un cubo, espachurrar la arena húmeda con las manos... Estosjuegos le permiten desprenderse de su estrés.


Comprender al recién nacido

Desde el momento posterior al nacimiento y durante las primeras semanas el bebé tiene una llamativa capacidad de comunicación, aunque a veces los padres no sabemos descifrar sus conductas.
Aunque no puedan hablarnos se comunican a través del llanto, de expresiones en su cara y de movimientos con el cuerpo. Por eso es importante observar y conocer sus distintos comportamientos.
Sueño profundo: ojos cerrados, respiración regular sin ninguna actividad excepto pequeñas sacudidas.Sueño ligero: ojos cerrados, se puede observar a través de los párpados movimientos oculares, poca actividad con movimientos descoordinados y sacudidas.Somnolencia: semidormido con ojos entreabiertos o cerrados, variable nivel de actividad.Alerta: mirada brillante con especial atención hacia la fuente de estimulación, mínimos movimientos. Duración entre 4 y 6 minutos.Activo: considerable actividad con movimientos repentinos de agarrar en ambos miembros superiores y de empuje en los miembros inferiores. Puede estar agitado.No se debe interrumpir bajo ninguna circunstancia el sueño del recién nacido, que duerme entre 16 y 18 horas diarias.
El llanto puede significar distintas cosas y obedecer a diferentes causas. A medida que pasen los días aprenderán a identificarlas y satisfacerlas. Recuerden que está acostumbrado desde antes del nacimiento a escuchar los latidos y la voz de la madre y ahora extraña esas sensaciones. No teman malcriarlo, pues necesita realmente el contacto físico con los padres.
Una forma que tienen los recién nacidos de calmarse, cualquiera sea la razón de su molestia, es la succión. Esa es la razón por la cual muchos niños buscan chupar su mano o se tranquilizan cuando se les ofrece un chupete. El reflejo de succión constituye una necesidad primaria para el recién nacido y no siempre significa que tenga hambre.
A través de estos consejos, los padres podrán conocer mejor a sus pequeños durante los primeros días de vida, facilitando que se relacionen con ellos de forma agradable y positiva.

Dudas frecuentes en la primera semana de vida del recién nacido

A menudo, cuando por fin llega el momento tan deseado, y llegamos a casa por primera vez con nuetro hijo recién nacido en brazos, nos asaltan miles de dudas bastante comunes. Como ya se sabe, los niños vienen con un pan bajo el brazo, pero no con un libro de instrucciones. Es muy frecuente y normal tener mil dudas, hasta en madres expertas, siempre hay algo que olvidamos preguntar o que no nos explicaron. Además las recomendaciones van cambiando con el tiempo, muchas veces de un hijo a otro. Vamos a intentar solventar algunas de las preguntas más frecuentes.
¿Se puede bañar al bebé? claro que si, el orden va desde la cabeza a los pies, con un jabón neutro, todos los días. Tiene que ser un baño rápido para que el peque no se enfríe, y vigilando la temperatura del agua.
¿Se le puede sacar de casa? Si, en verano en horas de no mucho calor, y en invierno al revés, cuando hace más calorcito. No pasa nada por sacarle desde el primer día siempre que haga un día agradable, claro.
¿Se le pueden cortar la uñas? Hasta que hayan pasado unos 10-15 días no, ya que están todavia muy blanditas. Se cortarán en línea recta. Hasta entonces, si tiene las uñas muy largas protegerle con unas manoplas o unos calcetines en las manos, por que tienden a arañarse la cara.
El ombligo sólamente hay que limpiarlo con agua y jabón tres veces al dia, procurando que esté siempre seco dejándolo al aire. No hace falta envolverlo con una gasa ni utilizar alcohol. Vigilar siempre su aspecto y el olor.
 tienen que ser cada tres horas aproxidamente, un poco a demanda, en un rango de 2 a 4 horas. Por la noche también hay q seguir el ritmo. Si el niño está dormido tenemos que despertarle, aunque nos de un poco de pena. Si toma biberón recordar que se echa primero el agua y luego los polvos, para hacer la concentración exacta
Para dormir, hay que acostarle boca arriba y sin almohada. Puede estar también de lado y se recomienda que haya algún papá vigilándolo.
No se recomeinda el uso de chupete en las primeras semanas de vida, ya que modifica las musculatura de la boca, y puede hacer que el niño rechace el pecho, porque se le hace más fácil succionar de la tetina del biberón.
Recordar que hay que llevarle al pediatra antes de los primeros 7 días de vida, para que le hagan las segundas pruebas metabólicas y la primera revisión en su centro de salud.

Se recomienda dar un suplemento de vitamina D a todos los bebés

El tema de la vitamina D es uno de los que se lleva tratando desde hace muchos años porque algunos profesionales insisten en que los bebés necesitan suplemento de vitamina D y otros insisten en que no. De hecho, la mayor polémica venía porque se decía que la leche materna tenía poca vitamina D y por lo tanto los niños amamantados necesitaban suplemento. Como el mayor aporte de vitamina D en los niños procede de la luz solar, somos muchos los que hemos dicho siempre lo mismo: a la leche materna no le falta vitamina D, lo que falta es que los niños salgan más a la calle.
Lo que pasa es que no parece que esto suceda. La leche materna tiene el contenido en vitamina D que debe tener para la vida normal de los humanos, que es vivir en este mundo soleado en que vivimos. Ahora bien, la naturaleza no debía esperar que viviéramos bajo techo, que nos moviéramos en coches con techo, que los niños estudiaran bajo techo y que en las épocas de sol los niños se pusieran crema factor tres mil, evitando la síntesis de vitamina D.
Vamos, que hemos llegado a un punto en que los niños españoles tiene déficit de vitamina D, y por más que se dice eso de "sácalo a la calle", "pasea con él", etc., los datos no mejoran. De hecho, hasta se está viendo que hay déficit de consumo de vitamina D por la alimentación y al final ha pasado lo que suele acabar pasando: como los datos no mejoran, se recomienda dar un suplemento de vitamina D a todos los bebés.
La recomendación es en todo el país
No sé si todos los centros sanitarios están adoptando la medida ya, pero en los centros de mi ciudad llevamos más de un mes con ella. Muchos niños salen ya del hospital con la receta de vitamina D y los que no salen con ella, se llevan la receta en el CAP (Centro de Atención Primaria), en una de las primeras revisiones. Se les está haciendo a todos los bebés, ya tomen leche materna, ya tomen biberón. Comento esto porque la leche artificial tiene una concentración de vitamina D superior a la de la leche materna, pero igualmente deben tomarla (lo de que tenga una mayor concentración es algo lógico, los fabricantes de fórmulas de bebés pueden decidir aumentar o disminuir la cantidad de sus nutrientes en la receta).
Las causas del déficit son diversas
La fuente principal de vitamina D, como he comentado, es la luz solar. Sólo con la exposición al sol un niño sintetiza el 90% de vitamina D que necesita, recibiendo el 10% restante de la dieta. Hasta nuestra generación, que nos pasábamos el día en la calle, parece que los niveles de vitamina D fueron siempre más o menos correctos. Sin embargo, los niños de ahora tienen déficit por el cambio de estilos de vida (ya no juegan tanto en la calle y muchas actividades las realizan bajo techo), por los cambios migratorios y por las campañas de prevención del cáncer de piel.
En referencia a los cambios migratorios, hemos de hablar del color de la piel. Si os fijáis, los nórdicos, que tienen poco sol, tienen un color de piel blanquísimo. Esto es así para que el poco sol que reciben entre directo por la piel. Si hablamos de países más centrales como Francia y España, vemos que el color de piel es algo más oscuro que los nórdicos, pero seguimos siendo blancos. Tenemos más sol que ellos. Si seguimos bajando, llegamos a zona ecuatorial, donde la gente tiene una piel más oscura aún que nosotros.
Si bajamos aún más, llegamos a la zona de África, donde la gente tiene la piel negra, porque allí hay tanto sol que no tienen problemas de vitamina D, sino problemas de quemaduras por el sol. Al ser negros, están protegidos de esto. Ahora bien, si personas con la piel negra viajan a zonas más nórdicas, tienen muchos números de vivir en déficit de vitamina D. Por más que salgan a la calle, les va a faltar sol. Muchas familias afroamericanas han tenido niños con raquitismo por este motivo. Y como actualmente es relativamente común ver gente con diferente color de piel en todas partes, es cada vez más habitual ver más niños con déficit.
Si a esto le sumamos que a la que llega la primavera y el verano se inician las campañas contra el cáncer de piel y les empezamos a poner crema, el cuadro se agrava. Cuando la crema es superior a un factor 8 llega a inhibir la síntesis de vitamina D por la piel hasta en un 95%. Normal que a los niños les falte.
Cuánto sol o cuánta luz tienen que recibir
Se habla siempre del paseo diario, del sacar a los niños a la calle, de unos 15 minutos de sol directo o de 20-30 minutos de luz del día, sin que sea necesariamente luz directa del sol. Pero claro, esto es muy relativo. ¿Hablamos del sol de Andalucía o del sol de Cantabria? ¿Hablamos del sol de mediodía o del sol de las seis de la tarde? ¿Hablamos de personas con la piel clara o de personas con piel más oscura? ¿Hablamos de verano o de invierno? Al final es todo tan variable, y el resultado tan decepcionante (la mayoría de niños tienen déficit de vitamina D) que se recomienda suplementar a los niños con vitamina D.
¿A todos?
Sí, a todos los bebés al menos hasta los seis meses porque los lactantes reciben muy poco sol directo (no tienen que recibir más, que se pueden quemar) y a los que toman biberón también porque la concentración de vitamina D en la leche artificial varía según marca y en los primeros meses no toman la suficiente como para llegar a las recomendaciones diarias. Se suplementa a todos los bebés con 400 UI/día (6 gotas de las soluciones oleosas) y a partir del sexto mes se establece la recomendación de manera más individualizada, según costumbres, según alimentación, etc.
Para ser más exactos, las recomendaciones son las siguientes:
Los bebés amamantados menores de un año reciben un suplemento de 400 UI/día de vitamina D. En caso de que acaben tomando leche artificial seguirán con ello hasta que tomen 1 litro diario de fórmula adaptada enriquecida con vitamina D.Los bebés que tomen leche de fórmula enriquecida con vitamina D, pero que no lleguen al litro diario, recibirán 400 UI/día hasta que cumplan 1 año.Los niños mayores de un año o adolescentes que no tengan factores de riesgo de déficit de vitamina D (nutrición pobre, piel oscura, poca exposición al sol por costumbre o por vestir muy tapado, uso reiterado de crema solar con factor superior a 8, enfermedades crónicas o tratamientos que alteren la síntesis de vitamina D) y que no obtengan 400 UI/día de vitamina D con la alimentación (una ración de cereales contiene 40 UI, una yema de huevo 40 UI, un litro de leche enriquecida) deben recibir igualmente un suplemento de 400 UI/día.Los niños prematuros menores de un año de edad corregida deben tomar 200 UI/kg/día hasta un máximo de 400 UI/día.

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